Catalina Sforza
De Wikipedia, la enciclopedia libre
Catalina Sforza (Caterina, en italiano) (1463 - 10 de mayo de 1509), hija ilegítima de Galeazzo Maria Sforza (duque de Milán) y de Lucrecia Landriani; fue condesa de Imola y Forlì. Contrajo primeras nupcias con Jerónimo Riario de Forli en 1473. Fue una de las mujeres más famosas de su tiempo.
La conocida popularmente como vampiresa de la Romaña, diablesa encarnada o virago cruelísima (virago es utilizado por los italianos para definir a una mujer que lucha como un hombre) nació en 1463, siendo hija natural del noble lombardo Galeazzo Maria Sforza, hermano del influyente Ludovico Sforza, el Moro, quien regía la ciudad de Milán.
No obstante, a pesar de su condición bastarda, la pequeña Catalina fue educada como una más en el seno de la familia Sforza y, aún siendo niña, la casaron con Jerónimo Riario, sobrino del papa Sixto IV, quien concedió a su pariente el gobierno en la ciudad de Imola. La relación entre la pareja fue complicada y siempre a expensas de las continuas infidelidades de Jerónimo, lo que no impidió que éste engendrara con su mujer cuatro hijos.
En 1484, tras la muerte de Sixto IV, Catalina —embarazada de siete meses— ya dio muestras de su espíritu aguerrido cuando, para defender su patrimonio territorial, encabezó un pequeño contingente militar en la toma del Castillo Sant'Angelo para justificar su derecho sobre Imola ante el nepotismo del nuevo Papa. Con esta acción aseguró su dominio sobre Imola, y el nuevo pontífice, Inocencio VIII, le concedió la plaza de Forli.
En 1488 su esposo murió asesinado a cuchilladas por algunos desafectos y se dijo que ella misma estaba implicada en el complot. Fue hecha prisionera junto con sus hijos, pero consiguió escapar. Si bien, desde el primer momento, la Sforza se enfrentó a los conjurados demostrando una gallardía propia de los más valientes guerreros. Fuera esto una simple farsa o no, lo cierto es que la bella noble consiguió, gracias a su famosa sangre fría, que se reconociese a su varón primogénito Octavio Riario como nuevo señor de las heredades y los títulos dejados por su padre. Tuvo que acuartelarse en un castillo para enfrentar el ataque de los aliados de su marido, quienes capturaron a sus hijos y amenazaron con asesinarlos. Catalina, indica la leyenda, desde la muralla del castillo se levantó la falda y señalando sus genitales pronunció:"Ho con me lo strumento per farne degli altri!" ("Tengo el instrumento para hacer otros"). Con este gesto, se dice, sorprendió a los asaltantes que levantaron el asedio.
Poco después tuvo que hacer frente a la invasión francesa de Carlos VIII, defendiendo sus ciudades.
En los años siguientes, la hermosa viuda disfrutó de sus fogosos amantes, como su favorito, Giacomo Feo, de 19 años, el cual le daba todo el cariño suficiente, pero que murió asesinado por envidia, dejando consternada a Catalina hasta que al fin llegó la gran pasión de su vida: Giovanni de Médici, apodado "il Popolano", un guapo florentino con quien se casó en secreto sin tener en cuenta los inconvenientes dinásticos. De esta unión nacería Giovanni de Médicis, futuro héroe nacional italiano que pasó a la Historia con el sobrenombre de Juan de las Bandas Negras. Empero, la Sforza padeció un nuevo quebranto con la muerte de su amado en 1498. Una vez más quedaba sola y a merced del peligro encarnado en la familia Borgia, cuyo máximo representante, el papa Alejandro VI, había declarado la ilegitimidad de los señores que gobernaban la Romaña.
Consciente de que la guerra sería el único camino a seguir, Catalina se preparó para defender sus dominios frente a las tropas pontificias, dirigidas por un auténtico genio militar, el hijo del papa César Borgia, y decidió utilizar —dados sus conocimientos alquímicos— la treta del envenenamiento contra el Santo Padre. Pero este atentado se desbarató en el último instante, por lo que la Sforza se convirtió en público y malvado enemigo del Vaticano, llevando desde entonces el sobrenombre allí de "La diablesa de Imola". El 17 de diciembre de 1499 los ejércitos pontificios sitiaban Forli, tras haber tomado Imola sin oposición.
Sin embargo, aquí sí que planteó una feroz resistencia parapetada con 1.000 soldados tras los muros de la inexpugnable ciudadela interior. Entre éstos soldados se encontraban franceses de su nuevo aliado el rey de Francia Luis XII. Los combates fueron terribles y culminaron en enero de 1500 con la masacre de la guarnición de Forli, después de una gran resistencia, mientras que su generala era prendida por un caballero francés aliado de los hombres del Borgia, quien había ofrecido 20.000 ducados por la captura de su brava adversaria. No fue agresivo con su guapa prisionera que, por entonces, disfrutaba de un exuberante cuerpo, perfectamente conservado y pleno gracias a la utilización de hierbas medicinales de las que Catalina era entusiasta y gran consumidora.
Según parece, la misma noche de la batalla, vencedor y vencida, yacieron juntos víctimas de la pasión o del morbo producido por la fascinación de aquéllos que se reconocen iguales en la ambición. Más tarde, la cautiva fue recluida en el castillo de Sant’Angelo, lugar del que escapó pasados unos meses con la complicidad del propio César Borgia, quien la visitaba frecuentemente.
La Sforza volvió a su dominios pero vio como éstos estaban ocupados ahora por la familia Orsini. Entonces se retiró a un convento de Florencia, junto a su pequeño hijo Juan, sin que ocasionara más alteraciones en aquella época que la contempló como fémina indómita. Falleció en la luminosa ciudad toscana en 1509. Hoy en día los investigadores históricos la consideran una de las grandes mujeres de la Italia renacentista.
[editar] Filmografía
| Año | Película | Director | Personaje |
|---|---|---|---|
| 2006 | Los Borgia | Antonio Hernández | Paz Vega |

