Guerra de subversión inca

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Guerra de subversión inca
Parte de Sucesión al trono

Atahualpa fue el vencedor.
Fecha 1529-1532
Lugar Trayecto Tumebamba-Cusco
Resultado Triunfo de los atahualpistas y derrota de los Huascaristas, muerte de Huascar y entronación de Atahualpa.
Conflicto Guerra entre el ejército norteño de Atahualpa y el ejército cusqueño de Huascar.
Beligerantes
Ejército Atahualpista Ejército Atahualpista Ejército Huascarista Ejército Huascarista
Fuerzas en combate
250 000 hombres 400 000, 100 000 canaris y 2 000 000 reclutas
Última Expansión del Imperio Inca hasta 1525 d.C.)

La guerra de subversión inca fue una guerra librada entre Atahualpa y su hermano Huáscar, ambos pretendiendo el trono inca. Probablemente se inició en 1529,[1] pero se sabe que la victoria de Atahualpa se dio en 1532,[2] semanas antes de ser tomado prisionero por Francisco Pizarro en Cajamarca.[3] La disputa se generó tras la muerte de Huayna Cápac y su sucesor: Ninan Cuyuchi.[4] Según algunos cronistas, la única batalla fue el enfrentamiento de Quepaipa, donde Chalcuchimac y Quisquis apresaron a Huascar, según otros cronistas hubo más de una batalla.[5]

Contenido

[editar] Antecedentes

Aproximadamente en 1515 Huayna Cápac formó en Cuzco un ejército de 200 000 hombres[6] para sofocar rebeliones en el Norte del imperio (Puná, Tumebamba, Tumbes y Quito). Partió acompañado de Ninan Cuyuchi, sus mejores generales y Atahualpa, dejando en Cusco como coreinantes a Huáscar y tres orejones(nobles).[7] Ahí permanecieron juntos por 10 años sofocando rebeliones o conquistando nuevas tierras.[8] En 1525 Huayna Cápac murió en Quito de una extraña enfermedad (¿viruela?),[9] lo mismo sucede con Ninan Cuyuchi pero en Tumebamba.[10] Aunque un grupo de curacas intentó mantener en secreto la muerte de Huayna Cápac y Ninan Cuyuchi para evitar rebeliones.[11] Huáscar se enteró por medio de su madre en Cusco. La epidemia de viruela llegó también a Cusco y mató a dos de los cuatro correinantes de Cusco, haciendo que Huáscar sea el preferido de los cusqueños para asumir el gobierno.[12] Mientras tanto en el norte, Atahualpa es políticamente inadvertido, concentrado en las batallas lideradas junto a los generales de su padre: Chalcuchimac, Quisquis, Rumiñahui etc.

[editar] Primeras Tensiones

Al parecer Huáscar iba a ser escogido por los nobles cusqueños como sucesor de Huayna Cápac,[13] sin embargo sabía que Atahualpa representaba una gran amenaza pues había vivido más de 10 años con su padre y hermano, lo cual haría que muchos crean que él era el más capacitado para asumir el mando, además contaba con la simpatía del poderoso ejército del norte.[14] En Cusco, Chuquishuaman y Conono, hermanos de Huascar intentaron sublevarse para poner en el trono a Cusi Atauchi, pero el intentó falló y la desconfianza y preocupación comenzaron a crecer en Huáscar.[15] Cuando llegó la momia de Huayna Cápac a Cusco, Huáscar se enfureció pues la delegación no había traído consigo a Atahualpa. Repetidas veces mató a nobles cusqueños sólo por ser sospechosos de traición y de esa forma empezó a ganarse la antipatía de sus nobles.[16] Atahualpa, desde Quito mandó presentes a su hermano en señal de respeto y reconocimiento de la corona, pero Huáscar asesinó a los mensajeros y mando a otros con regalos para mujer y un mensaje que ordenaba a Atahualpa ir a Cusco. Atahualpa fue convencido en Quito por sus generales que si iba a Cusco sería asesinado y que era mejor derrotar a Huáscar para que él asumiera el mando.[17]

[editar] Conflicto Bélico

[editar] Primera fase

Tras los sucesos ocurridos, Atahualpa empieza a temer por su vida, y Huáscar por su trono. En Cusco, Huáscar reunió un ejército y lo mandó hacia Tumebamba bajo la dirección de su general Atoc (quién también era su hermano).[18] Mientras tanto, Atahualpa en Quito reunía a sus cuatro generales: Chalcuchimac, Quisquis, Rumiñahui y Ucumari y a la vez mandaba espías para que vigilen los movimientos de Atoc y su ejército.[19] Los cronistas e historiadores no concuerdan donde se llevó a cabo el primer encuentro, o si sólo hubo un único encuentro. Según Pedro Cieza de León, sólo hubo un encuentro, según Cabello Valboa el primer encuentro fue en Mullihuambato, y según María Rostworowski fue en Chillobamba.[20] Sin embargo sí concuerdan algunos de que en la primera batalla ganaron los soldados de Huáscar aunque sin poder tomar prisionero a Atahualpa quien divisaba las batallas desde lo alto de una colina bajo la seguridad de su propia guardia. En esta primera batalla cayó el general Atoc.[21] Pese a la primera derrota de los atahualpistas, la segunda batalla fue casi inmediata y esta vez con los hábiles generales: Quisquis y Chalcuchimac quienes contribuyeron con la victoria de su bando. Los atahualpistas fueron avanzando lentamente del norte al sur, y Huáscar empezaba a preocuparse. Cuentan que en Huamachuco, un oráculo le predijo un "mal final" a Atahualpa, este enojado mató al sacerdote con una porra de oro.[22]

[editar] Segunda fase

Desde la segunda batalla, las victorias atahualpistas empezaban a darse constantemente. Según el cronista Santa Cruz Pachacuti esto se debía a que el general huascarista: Huanca Auqui había hecho unos tratos secretos con Atahualpa para ser "derrotado" con facilidad. Las continuas victorias de Atahualpa preocupaban a Huáscar, quien se quedaba ya sin ejércitos. En ocasiones mandó a curacas y sacerdotes como generales,[23] inclusive en las últimas batallas Huáscar se encontraba presente viendo el combate desde una colina cercana. En la batalla de Huanacopampa se enfrentaron las tropas de Chalcuchimac y Quisquis contra las tropas de Tito Atauchi y Topa Atao, tras luchar todo el día los atahualpistas decidieron retirarse, sin embargo al ver que no eran perseguidos, Chalcuchimac envió sus tropas a luchar contra los huascaristas que ya estaban reducidos en número, mientras tanto Quisquis tenía la tarea de capturar a Huáscar. El plan resultó cuando Huáscar vio que su ejército era derrotado decidió retirarse y fue emboscado por Quisquis y finalmente capturado.

[editar] Muerte y prisión de Huáscar

Huáscar conducido por Quisquis y Chalcuchimac. Dibujo de Guamán Poma de Ayala.

Tras ser apresado Huáscar fue conducido al Cusco por Chalcuchimac y Quisquis, ahí se le obligó a presenciar la muerte de sus familiares tanto directos como indirectos.[24] En prisión lo insultaban, le daban de comer desechos humanos y se burlaban de él todo el tiempo.[25] Lo mataron cuando él tenía 25 años.[26] Prisionero de los españoles en Cajamarca, Atahualpa recibió una vasija hecha con el cráneo de Huáscar bañado en oro y provista de un caño entre los dientes.[27]

[editar] Destrozos de los Atahualpistas

Una vez consumada la victoria de Atahualpa, este se fue hacia Cajamarca para ver a los "extraños hombres barbudos" de los que había les habían hablado sus mensajeros. Mientras tanto, Chalcuchimac fue a sofocar rebeliones aún existentes por parte de los Huascaristas. En Cusco, Quisquis mató a todos los que habían apoyado a Huáscar, los niños y las mujeres fueron tratados con la misma crueldad.[28] Los soldados norteños de Quisquis quemaron la momia de Túpac Yupanqui, pues él fue quien los había conquistado.[29] La toma de Cusco por Quisquis terminó con la muerte de muchas familias de la nobleza cusqueña y el incendio de muchos palacios.

[editar] Triunfo final español

Mientras Quisquis tomó Cusco, Francisco Pizarro había tomado contacto con un hermano de Huáscar y Atahualpa, Tupac Hualpa. Tupac Hualpa fue nombrado Sapa Inca por Pizarro y, en tal calidad, inició un viaje hacia Cusco, falleciendo apenas dos meses más tarde de su entronización. Pizarro acusó a Calicuchima de haber envenenado al Sapa Inca marioneta y lo condenó a muerte. Los españoles también dieron muerte a los generales norteños Rumiñahui y Quisquis.

De su lado, la nobleza cusqueña, menguada por la guerra civil, se refugió en torno a la sucesión de Tupac Hualpa: su hijo, Manco Inca, fue instituido Inca en la cusqueña ciudad de Vilcabamba, dando inicio a la dinastía de los Incas de Vilcabamba.

[editar] Notas y referencias

  1. Waldemar Espinoza, Los incas, Pág. 105.
  2. Culturas
  3. Waldemar Espinoza, Los incas, Pág. 110.
  4. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, Pág. 171
  5. Julio R. Villanueva Sotomayor, El Perú en los tiempos antiguos, Pág. 376
  6. Waldemar Espinoza, Los incas, Pág. 102.
  7. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, Pág. 171, Estos orejones posiblemente eran otros hermanos de Huáscar
  8. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, Pág. 171, Como la conquistade los Chachapoyanos por ejemplo.
  9. Waldemar Espinoza, Los incas, Pág. 104.Algunos afirman sarampión
  10. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, Pág. 172.
  11. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, Pág. 172. Cuentan que ya nadie se rebelaba en el mandato de Huayna Cápac.
  12. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, Pág. 171.
  13. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, Pág. 173. Ádemás tenía simpatía con ellos.
  14. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, Pág. 174.
  15. Waldemar Espinoza, Los incas, Pág. 105.
  16. Waldemar Espinoza, Los incas, Pág. 108.
  17. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, Pág. 174
  18. Waldemar Espinoza, Los incas, Pág. 108.
  19. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, Pág. 178
  20. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, Pág. 179
  21. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, Pág. 180,. Cuentan que de su piel se mandó a confeccionar tambores y de su craneo un vaso.
  22. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, Pág. 180,. el sacerdote tenía más de 100 años.
  23. María Rostworowski, Historia del Tawantinsuyu, Pág. 182.
  24. Biografías, Ecuador Revisado el 12 de enero de 2008
  25. Guamán Poma de Ayala, Nueva crónica y buen gobierno, Pág. 39
  26. Guamán Poma de Ayala, Nueva crónica y buen gobierno, Pág. 39 Y en Andamarca.
  27. Grandes Biografías, Vol. 2, Ed. Océano.
  28. Julio R. Villanueva Soto mayor, El Perú en los tiempos antiguos, Pág. 376
  29. Waldemar Espinoza, Los incas, Pág. 109.

[editar] Bibliografía

  • Angles Vargas, Víctor (1998). Historia del Cusco incaico. Tercera edición, Lima: Industrial gráfica S.A., Chavín 45.
  • Espinoza Soriano, Waldemar (1997). Los Incas. Tercera edición, Lima: Amaru Editores.
  • Julio R. Villanueva Soto mayor (2001). El Perú en los tiempos antiguos. Lima: Quebecor Perú S.A.
  • Guamán Poma de Ayala (1998). Nueva crónica y buen gobierno (antología). Lima: Editorial Horizonte. ISBN 9972-699-08-0.
  • Rostworowski de Diez Canseco, María (2002). Historia del Tawantinsuyu. FIMART S.A.C. ISBN 9972-51-029-8.
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