Historia

De Wikipedia, la enciclopedia libre

En la mitología griega, Clío era la musa o diosa protectora de la Historia, además de la poesía épica.
Busto de Heródoto, el llamado Padre de la Historia.
La Historia de Italia de Francesco Giuccardini, 1561
Historia General de los Hechos de los Castellanos en las Islas y Tierra Firme del Mar Océano, de Antonio de Herrera, edición de 1601.
Para otros usos de este término, véase Historia (desambiguación).

La historia es la ciencia que tiene como objeto de estudio el pasado de la humanidad y como método el propio de las ciencias sociales.[1] Se denomina también historia al periodo histórico que transcurre desde la aparición de la escritura hasta la actualidad.

Más allá de las acepciones propias de la ciencia histórica, historia en el lenguaje usual es la narración de cualquier suceso, incluso de sucesos imaginarios y de mentiras.[2] En medicina se utiliza el concepto de historia clínica para el registro de datos sanitarios significativos de un paciente, que se remontan hasta su nacimiento o incluso a su herencia genética.

A su vez, llamamos historia al pasado mismo e, incluso, puede hablarse de una historia natural en que la humanidad no estaba presente (término clásico ya en desuso, que se utilizaba para referirse no sólo a la geología y la paleontología sino también a muchas otras ciencias naturales; las fronteras entre el campo al que se refiere este término y el de la arqueología son imprecisas, a través de la paleoantropología).

Ese uso del término historia lo hace equivalente a cambio en el tiempo.[3] En ese sentido se contrapone al concepto de filosofía, equivalente a esencia o permanencia (lo que permite hablar de una filosofía natural en textos clásicos y en la actualidad, sobre todo en medios académicos anglosajones, como equivalente a la física). Para cualquier campo del conocimiento, se puede tener una perspectiva histórica -el cambio- o bien filosófica -su esencia-. De hecho, puede hacerse eso para la misma historia (véase tiempo histórico).

Dentro de la división entre ciencias y humanidades, se tiende a clasificar a la historia entre las disciplinas humanísticas junto con otras ciencias sociales, o incluso como un puente entre ambas, al incorporar la metodología de éstas a aquéllas.[4] La ambigüedad de esa división del conocimiento humano, y el cuestionamiento de su conveniencia, ha llevado al llamado debate de las dos culturas.

La identificación del concepto de historia con la narración escrita del pasado produce, por un lado, su confusión con el término historiografía (historia se llama a la vez al objeto estudiado, a la ciencia que lo estudia y al documento resultado de ese estudio); y por otro justifica el empleo del término prehistoria para el periodo de tiempo anterior a la aparición de la escritura, reservándose el nombre historia para el periodo posterior.

Según ese uso restrictivo, gran número de pueblos y culturas (las consideradas como culturas primitivas, en una terminología ya desfasada de la antropología clásica) no tienen historia. El tópico los idealiza al considerar que son pueblos felices.[5] Entran en ella cuando se produce su contacto, habitualmente destructivo (aculturación), con civilizaciones (sociedades complejas, con escritura). Incluso en ese momento no son propiamente objeto de la historia sino de la protohistoria (historia realizada a partir de las fuentes escritas producidas por los que generalmente son sus pueblos colonizadores por oposición a los pueblos indígenas). No obstante, independientemente de que los historiadores y los antropólogos ideológicamente tengan una tendencia etnocentrista (eurocentrista, sinocentrista[6] o indigenista) o, de forma opuesta, multiculturalista o relativista cultural, existe la posibilidad de obtener o reconstruir un relato fiable de los acontecimientos que afectan a un grupo humano utilizando otras metodologías: fuentes arqueológicas (cultura material) o historia oral. En buena parte, esta diferencia es artificial, y no necesariamente novedosa: el mismo Heródoto no puede sino usar ese tipo de fuentes documentales cuando redacta la que se considera la primera Historia, o al menos acuña el término, en la Grecia del siglo V a. C. para que el tiempo no abata el recuerdo de las acciones de los hombres y que las grandes empresas acometidas, ya sea por los griegos, ya por los bárbaros, no caigan en olvido; da también razón del conflicto que puso a estos dos pueblos en la lid (así comienza su obra titulada Ἱστορίαι léase históriai, literalmente "investigaciones", "exploraciones", latinizado Historiae -"Historias", en plural- y que suele denominarse en castellano Los nueve libros de historia; la lid citada son las guerras médicas y los bárbaros, persas).[7]

Contenido

[editar] Etimología

La palabra historia deriva del griego ἱστορία (léase historía, traducible por "investigación" o "información", conocimiento adquirido por investigación), del verbo ἱστορεῖν ("investigar"). De allí pasó al latín historia, que en castellano antiguo evolucionó a estoria (como atestigua el título de la Estoria de España de Alfonso X el Sabio, 1260-1284) y se reintrodujo posteriormente en el castellano como un cultismo en su forma latina original.

La etimología remota procede del protoindoeuropeo *wid-tor-, de la raíz *weid-, "saber, ver" (construcción hipotética).[8] presente también en la palabras latinas idea o visión, en las germánicas wit, wise o wisdom, la sánscrita veda,[9] y las eslavas videti o vedati, y en otras lenguas de la familia indoeuropea.[10]

La palabra antigua griega ἱστορία fue usada por Aristóteles en su Περί Τά Ζωα Ιστορία (léase Peri Ta Zoa Istória, latinizado Historia Animalium, traducible por "Historia de los Animales").[11] El término se derivaba de ἵστωρ (léase hístōr, traducible por "hombre sabio", "testigo" o "juez"). Se pueden encontrar usos de ἵστωρ en los himnos homéricos, Heraclito, el juramento de los efebos atenienses y en las inscripciones beocias (en un sentido legal, con un significado similar a "juez" o "testigo"). El rasgo aspirado es problemático, y no se presenta en la palabra cognata griega eídomai ("aparecer"). La forma historeîn ("inquirir"), es una derivación jónica, que se expandió primero en la Grecia clásica y más tarde en la civilización helenística.

[editar] Historia, historiografía e historiología

En el estudio de la historia conviene diferenciar tres conceptos a veces usados laxamente y que pueden llegar a ser confundidos entre sí:

  • La historiografía es el conjunto de técnicas y métodos propuestos para describir los hechos históricos acontecidos y registrados. La correcta praxis de la historiografía requiere el empleo correcto del método histórico y el sometimiento a los requerimientos típicos del método científico. También se denomina historiografía a la producción literaria de los historiadores, y a las escuelas, agrupaciones o tendencias de los historiadores mismos.
Artículo principal: Historiografía
  • La historiología o «teoría de la historia» es el conjunto de explicaciones, métodos y teorías sobre cómo, por qué y en qué medida se dan cierto tipo de hechos históricos y tendencias sociopolíticas en determinados lugares y no en otros. El término fue introducido por José Ortega y Gasset[12] y el DRAE lo define como el estudio de la estructura, leyes y condiciones de la realidad histórica.[13]
Artículo principal: Historiología
  • La historia como conjunto de hechos realmente acontecidos en el pasado de la humanidad; aunque muy frecuentemente se entiendan restrictivamente como hechos históricos únicamente a los acontecimientos trascendentes, los que tienen un alcance lo suficientemente amplio como para ser útiles para la comprensión de hechos posteriores, o al menos los que son interpretados así desde la perspectiva del historiador que los destaca o considera dignos de recuerdo (memoria histórica). La selección de esos hechos es cuestión de debate, pues cada una de las interpretaciones de la historia pone el protagonismo de la historia (sujeto histórico) en uno u otro lugar, lo que determina qué datos considerar hechos relevantes. Los partidarios de una historia política, militar, cultural, o de las instituciones no coincidirán con los partidarios de una historia económica y social; oposición expresada en los términos marxistas de superestructura y estructura o el unamuniano de intrahistoria.

Es imposible ignorar la polisemia y la superposición de estos tres términos, pero simplificando al máximo: la historia son los hechos del pasado; la historiografía es la ciencia de la historia; y la historiología es la epistemología o teoría de la historia.

[editar] Filosofía de la historia

Artículo principal: Filosofía de la historia

La filosofía de la historia es la rama de la filosofía que concierne al significado de la historia humana, si es que lo tiene. Especula un posible fin teleológico de su desarrollo, o sea, se pregunta si hay un diseño, propósito, principio director o finalidad en el proceso de la historia humana. No debe confundirse con los tres conceptos anteriores, de los que se separa claramente. Si su objeto es la verdad o el deber ser, si la historia es cíclica o lineal, o existe la idea de progreso en ella, son materias que debate la filosofía de la historia.

[editar] Fines y justificación de la historia

Tampoco deben confundirse los supuestos fines teleológicos del hombre en la historia con los fines de la historia es decir, la justificación de la propia historia como memoria de la humanidad. Si la historia es una ciencia social y humana, no puede abstraerse del porqué se encarga de estudiar los procesos sociales: explicar los hechos y eventos del pasado, sea por el conocimiento mismo, sea por que nos ayudan a comprender el presente: Cicerón bautizó a la historia como maestra de la vida,[14] y como él Cervantes, que también la llamó madre de la verdad.[15] Benedetto Croce remarcó la fuerte implicación del pasado en el presente con su toda historia es historia contemporáea. La historia, al estudiar los hechos y procesos del pasado humano, es un útil para la comprensión del presente y plantear posibilidades para el futuro.[16] Salustio llegó a decir que entre las distintas ocupaciones que se ejercitan con el ingenio, el recuerdo de los hechos del pasado ocupa un lugar destacado por su gran utilidad.[17] Un tópico muy difundido (atribuido a Jorge Santayana) advierte que los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla,[18] aunque otro tópico (atribuido a Carlos Marx) indique a su vez que cuando se repite lo hace una vez como tragedia y la segunda como farsa.[19]

La radical importancia de ello se basa en que la historia, como la medicina, es una de las ciencias en que el sujeto investigador coincide con el objeto a estudiar. De ahí la gran responsabilidad del historiador: la historia tiene una proyección al futuro por su potencia transformadora como herramienta de cambio social; y a los profesionales que la manejan, los historiadores, les es aplicable lo que Marx dijo de los filósofos (hasta ahora se han encargado de interpretar el mundo y de lo que se trata es de transformarlo).[20] No obstante, desde otra perspectiva se pretende una investigación desinteresada para la objetividad en la ciencia histórica.[21]

Véase también La objetividad en historiografía

[editar] División del tiempo histórico

Artículo principal: Periodización
Véase también: Tiempo histórico

No hay un acuerdo universal sobre la periodización de la historia, aunque sí un consenso académico sobre los periodos de la historia de la civilización occidental, basado en los términos acuñados por Cristóbal Celarius (Edades Antigua, Media y Moderna), que pone al mundo clásico y su renacimiento como los hechos determinantes para la división. La acusación de eurocentrismo que se hace a tal periodización no debe impedir conocerla, por ser la más utilizada.

En el siglo XVI los historiadores de la literatura y los filólogos, estudiando el latín señalaron tres fases en su gradual evolución: la "alta edad" o "superior" que llegaba hasta Constantino, etapa del latín clásico; la "edad media" de la lengua, que alcanzaba desde Constantino a Carlomagno (siglos IV al IX), y la "edad ínfima" iniciada en el 842 con el primer texto en romance, Los Juramentos de Estrasburgo. Por eso precisamente Ch. D. Du Cange tituló su famoso diccionario Glossarium ad scriptores mediae et infimae latinitatis (Paris, 1678). La primera ocasión en que se designa el término Edad Media con sentido histórico parece haber sido en 1639, por el liejense Rasuin en su Laodium. La expresión pasaría desde ese mismo siglo XVII a designar el período de transición entre la antigüedad clásica y el renacer de su cultura experimentada en la Edad Nueva que habita tomado cuerpo a lo largo del siglo XV. Y, en consecuencia, su uso tendía a menospreciar los valores de dicha edad intermedia como un puente o una noche de “mil años”. Los pedagogos fueron los responsables de que este nuevo concepto de la Edad Media adquiriera carta de naturaleza en los manuales o síntesis de historia. Un profesor de fines del siglo XVII, Cristóbal Séller (1634-1707) o Celarius –como gustaba llamarse latinizando su nombre a la manera humanista- introdujo la modalidad en uno de los manuales escolares de Historia Antigua editado en 1685, y la claridad que implicaba para la explicación histórica le indujo a repetirla en otro, titulado Historia Medii Aevi a temporibus Constanini Magni ad Constaninopolim a Turcis captam deducta (Jena, 1688). Otro profesor, Loescher, la repitió en un manual alemán: Geschicchte der Mittleren Zeiten (1725), y no tardó en generalizarse el nuevo concepto, porque resultaba cómoda esa división de la historia.[22]

El problema de cualquier periodización surge en hacerla válida para un ámbito espacial amplio, lo que resulta difícil cuando los fenómenos que originan el comienzo de un periodo en un lugar (habitualmente el Próximo Oriente) tardan en difundirse o surgir en otros lugares más o menos próximos y conectados (Europa Occidental) o lejanos y desconectados (América, Oceanía). Por ello surgen términos intermedios y de transición o superpuestos.

[editar] Prehistoria

Artículo principal: Prehistoria
Pinturas rupestres de Cueva de las Manos (Río Pinturas, Argentina, cerca de 9000 años de antigüedad). Representan esquemáticamente a un hombre y a grupos de animales; también se observan otros símbolos, destacadamente las manos que dan el nombre al lugar. Esta forma de arte prehistórico, aunque es un testimonio valiosísimo para la reconstrucción del pasado, no es una fuente histórica, sino arqueológica.
Espada de bronce (Saint-Germain-en-Laye, Francia, hacia 800 a. C., periodo protohistórico en el que los héroes griegos, que usarían armas semejantes, ya son cantados por Homero).
Prehistoria
Edad de Piedra Edad de los Metales
Paleolítico Mesolítico Neolítico Edad del Cobre Edad del Bronce Edad del Hierro
Inferior Medio Superior Epi-
paleolítico
Proto-
neolítico
Historia (occidente)
Protohistoria
Edad Antigua Antigüedad clásica
Antigüedad tardía
Edad Media Alta Edad Media
Baja Edad Media
Plena Edad Media
Crisis de la Edad Media
siglo XV
Edad Moderna
siglo XVI
siglo XVII
siglo XVIII
Edad Contemporánea siglo XIX
siglo XX
siglo XXI

[editar] Historia

Un caballero, un clérigo y un campesino (los tres órdenes feudales) ilustran la miniatura de una letra capitular en un manuscrito medieval.
El David de Miguel Ángel (1504), obra cumbre del Renacimiento italiano, y ejemplo de la confianza en el ser humano propia del antropocentrismo humanista.
Prueba nuclear en el atolón de Bikini, 26 de marzo de 1954, en plena Guerra fría. La era nuclear se inauguró en 1945, cuando los Estados Unidos lanzaron en Hiroshima y Nagasaki las primeras bombas atómicas. La Unión Soviética la siguió en lo que se denominó carrera nuclear o carrera de armamentos (simultánea a la carrera espacial), así como las otras tres potencias con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas: Reino Unido, Francia y China. Otros países no firmantes del tratado de no proliferación nuclear han desarrollado este armamento: abiertamente India y Pakistán; sin reconocerlo Israel, Sudáfrica -lo desmanteló al caer el régimen de apartheid- y quizá otros.

[editar] Véase también

[editar] Referencias

  1. CARR, Edward H. (1961). ¿Qué es la Historia?. Barcelona : Ariel. ISBN 84-344-1001-X.; TUÑÓN DE LARA, Manuel (1985). Por qué la Historia. Barcelona : Aula Abierta Salvat. ISBN 84-345-7814-X.
  2. http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?TIPO_HTML=2&TIPO_BUS=2&LEMA=historia Con respecto a la forma de escribir la palabra, con mayúscula o minúscula, suele hacerse la distinción de Historia e historia, pero no es estricta: algunos usos científicos tendrían que ponerse con minúsculas (la historia como narración) y otros no (la Historia como ciencia o asignatura); y la Historia como pasado tendría que ser también escrita en mayúscula, excepto cuando fuera la historia particular de una persona. También existe una diferencia de uso entre historia en singular e historias en plural. La Fundación del Español Urgente (Fundéu) recomienda la mayúscula únicamente cuando forma parte de un nombre propio (como Real Academia de la Historia, Facultad de Historia, la asignatura de Historia), y utilizar la mayúscula en el resto de los casos, tanto si son usos científicos como si no («contó una larga historia», «pasó a la historia», «la historia de Roma»...) [1]
  3. El prestigioso historiador francés Marc Bloch, en tal sentido, la ha definido como la "ciencia de los hombres a través del tiempo". Bloch, M. Introducción a la historia. México: Fondo de Cultura Económica.
  4. Scott Gordon and James Gordon Irving, The History and Philosophy of Social Science. Routledge 1991, pg. 1. ISBN 0415056829. Ritter, H. (1986). Dictionary of concepts in history. Reference sources for the social sciences and humanities, no. 3. Westport, Conn: Greenwood Press, pg. 416.
  5. Una de las expresiones más contundentes es el famoso diálogo de El tercer hombre en que se comparan irónicamente los impresionantes logros culturales de los pueblos violentos con los de los secularmente pacíficos: Suiza y el reloj "cu-cú".
  6. Manel Ollé Rodríguez Etnocentrismos en contacto: perfiles ideológicos de las interacciones sino-ibéricas durante la segunda mitad del siglo XVI Orientats, 2006 ISSN 1696-4403
  7. [2]
  8. Joseph, Brian (Ed.); Janda, Richard (Ed.) (2008), The Handbook of Historical Linguistics, Blackwell Publishing (published 30 December 2004), p. 163, ISBN 978-1405127479 
  9. Mahony, William K. (28 Feb 1998), The Artful Universe: An Introduction to the Vedic Religious Imagination, Albany, New York: State University of New York Press, p. 235, ISBN 0791435806 
  10. Online Etymology Dictionary, http://www.etymonline.com/index.php?search=history&searchmode=none
  11. Ferrater-Mora, José. Diccionario de Filosofia. Barcelona: Editorial Ariel, 1994.
  12. Ortega y Gasset, J. (1928). La "Filosofía de la historia" de Hegel y la historiología. En Obras completas, vol. IV. Madrid: Taurus, 2005. ISBN 84-306-0592-4.
  13. http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?TIPO_HTML=2&TIPO_BUS=3&LEMA=historiolog%EDa
  14. Marco Tulio Cicerón, en De Oratote: Historia vero testis temporum, lux veritatis, vita memoriae, magistra vital, nuntia vetustatis. Traducible por genuina testigo del tiempo, luz de la verdad, memoria de la vida, maestra de la vida y mensajera de la antigüedad (Alvaro Alba Olvidar la historia es un castigo.
  15. Si a esta [historia] se le puede poner alguna objeción cerca de su verdad, no podrá ser otra sino haber sido su autor arábigo, siendo muy propio de los de aquella nación ser mentirosos; aunque, por ser tan nuestros enemigos, antes se puede entender haber quedado falto en ella que demasiado. Y ansí me parece a mí, pues cuando pudiera y debiera estender la pluma en las alabanzas de tan buen caballero, parece que de industria las pasa en silencio: cosa mal hecha y peor pensada, habiendo y debiendo ser los historiadores puntuales, verdaderos y nonada apasionados, y que ni el interés ni el miedo, el rancor ni la afición, no les hagan torcer del camino de la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir.
    El Quijote, Primera parte, capítulo IX.
  16. Ciencias sociales. Historia 7, de Marcelo Muisa y colaboradores. Ed. Santillana.
  17. Salustio, Guerra de Yugurta, IV, 1.
  18. George Santayana, The Life of Reason, Volumen primero, p. 82, BiblioLife, ISBN 978-0559478062
  19. Carlos Marx, El 18 Brumario de Luis Bonaparte.
  20. Carlos Marx, Tesis sobre Feuerbach, tesis IX. Citado y comentado por José Pablo Feinmann "Filosofía aquí y ahora" (trascripción del programa de televisión).
  21. Seixas, Peter (2000). "Schweigen! die Kinder!". in Peter N. Stearns, Peters Seixas, Sam Wineburg (eds.). Knowing Teaching and Learning History, National and International Perspectives. New York & London: New York University Press. p. 24. ISBN 0-8147-8141-1. Lowenthal, David (2000). "Dilemmas and Delights of Learning History". in Peter N. Stearns, Peters Seixas, Sam Wineburg (eds.). Knowing Teaching and Learning History, National and International Perspectives. New York & London: New York University Press. p. 63. ISBN 0-8147-8141-1.
  22. Riu, M. (1978). Prólogo a la edición española. En La historia del mundo en la Edad Media (The Shorter Cambridge Medieval History, The Later Roman Empire To The Twelfth Century): t. I, p. XXIV. Madrid: Sopena.
  23. Petr Beckmann Historia de (pi), Libraria, 2006, ISBN 9703504957. pg. 24. Diakonov, I. M, y Yácobson, V. A., Nomos, Reinos territoriales e Imperios. Problemas de Tipología, Vestnik Drevnei Historii (Boletín de Historia Antigua), núm. 2, Moscú, 1982, pp. 3-10 (en ruso), citado por Valen I. Guliaev Tipología y estructura de los estados antiguos de Mesoamérica, pg. 35.
  24. Vere Gordon Childe (1936) Los orígenes de la civilización; Henri Frankfort y otros (1946) El pensamiento prefilosófico; C. W. Ceram (1949) Dioses, tumbas y sabios; Samuel Noah Kramer (1965) La historia empieza en Sumer; Chester Starr (1965) Historia del Mundo Antiguo. Edición española de 1974, Madrid: Akal ISBN 84-7333-032-6
  25. Perry Anderson (1979), Transiciones de la Antigüedad al Feudalismo, Madrid: Siglo XXI. ISBN 84-323-0355-0.
  26. Georges Duby Guerreros y campesinos
  27. Rodney Hilton La transición del feudalismo al capitalismo.
  28. Perry Anderson El Estado Absoluto; Romano y Tenenti Los fundamentos del mundo moderno; Immanuel Wallerstein El moderno sistema mundial.
  29. Eric Hobsbawm Las revoluciones burguesas, La era del capitalismo, La era del Imperio, Historia del siglo XX.

[editar] Enlaces externos

Wikcionario

Wikisource

Wikiquote

Herramientas personales