Diferencia entre revisiones de «Lobisón»

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Las diferentes historias, por lo general, no muestran al ya nombrado lobisón como una bestia agresiva con los humanos, si no que más bien pacífica aunque hay que estar siempre alerta ante un posible ataque, ya que no es una bestia amigable.
Las diferentes historias, por lo general, no muestran al ya nombrado lobisón como una bestia agresiva con los humanos, si no que más bien pacífica aunque hay que estar siempre alerta ante un posible ataque, ya que no es una bestia amigable.
Otras de las formas de ahuyentar al Luison es golpearlo con una Tacuara o bambu. Asi mismo este ser mitologico segun historias en Paraguay si encuentra a una mujer a la interperie la viola con su pene que se cree que mide 50 cm de largo y la embaraza a fin de librarse de tan terrible maldicion.


== Ahijado presidencial ==
== Ahijado presidencial ==

Revisión del 10:39 26 mar 2010

Luisón o Lobizón.

El lobizón (por el nombre portugués: lobis-homen),[1]Luisito, Juicho o Luisón [en la grafía guaraní actual, Luisõ] es el séptimo y último hijo varón de Taú y Keraná y uno de los monstruos legendarios de la mitología guaraní.

Origen

Se cree que la historia vino con la colonización europea, como una degeneración del relato folklórico europeo del hombre lobo, pero hay evidencia que demuestra que los aborígenes autóctonos ya contaban historias de los hombres-bestias; en los que se encontraba el hombre-tigre, hombre-puma, etc., siendo estas las bestias más temidas por la zona. Otra posibilidad es que una leyenda nativa original se haya mezclado con el mito europeo del Hombre lobo.

Mitologia

El lobizón (también conocido en otras regiones sudamericanas como lobisón, lubisonte y luisón), es un equivalente al sinónimo sudamericano del hombre lobo europeo.

La leyenda dice que el lobizón es el séptimo hijo varón de una familia (esto último, mas difundido en la zona litoral Argentina), que en las noches de luna llena de los Viernes; y/o Martes se transforma en un "animal" que mezcla las características de un perro muy grande y un hombre (otras veces, también, mezcla las características de un cerdo).

Para la transformación, el maldecido, comienza sintiéndose un poco mal; por ejemplo comienza sintiendo dolores y malestares, luego , presintiendo lo que va a venir, busca la soledad de un lugar apartado, como la partes frondosas del monte, se tira al suelo y rueda tres veces de izquierda a derecha, diciendo un credo al revés. El hombre-lobisón se levanta con la forma de un perro inmenso, de color oscuro que va del negro al marrón bayo (dependiendo del color de piel del hombre portador de "la maldición"), ojos rojos refulgentes como dos brasas encendidas, patas muy grandes que son una mezcla de manos humanas y patas de perro, aunque otras veces, también tienen forma de pezuñas y que despide un olor fétido, como a podrido. Luego se levanta para vagar hasta que caiga el día. Cuando los perros notan su presencia le siguen aullando y ladrando, pero sin atacarlo, por donde vaya. Se alimenta de las de heces de gallinas (por eso se dice que cuando el granjero ve que el gallinero esta limpio, es porque el lobizón anda acechando por el lugar), cadáveres desenterrados de tumbas y de vez en cuando come algún bebé recién nacido que no haya sido bautizado. El lobizón es reconocido porque:

  • Son hombres flacos y enfermizos, que desde niños, fueron personas solitarias y poco sociables
  • Cae siempre en cama enfermo del estómago los días después de su transformación.
  • El hechizado vuelve a su forma de hombre al estar en presencia de su misma sangre, así, al ser cortado, recuperará su verdadera forma. Pero se vuelve enemigo a muerte de quien descubre su sagrado secreto y no se detendrá hasta verlo muerto.

Para matar a un lobizón se tiene que hacer con un arma blanca o con una bala bendecida.

Para alejarlo, ante su presencia, se debe arrodillar y rezar un padre nuestro, realizar la señal de la cruz, arrojarle agua bendita o un tizón al rojo vivo y/o también botellas rotas. El hombre-bestia puede volver a pasar su maldición, pasando por debajo de las piernas de otra persona, así el queda curado y el otro hombre queda maldecido. Al matarlo el se transformara en humano nuevamente y así podrá ser liberado del mal que lo acosa.

Las diferentes historias, por lo general, no muestran al ya nombrado lobisón como una bestia agresiva con los humanos, si no que más bien pacífica aunque hay que estar siempre alerta ante un posible ataque, ya que no es una bestia amigable.

Ahijado presidencial

En Argentina se acostumbra desde el Siglo XIX, que el Presidente de la Nación sea nombrado "padrino" del séptimo hijo varón. Esta extraña costumbre se debió a que los supersticiosos paisanos a veces sacrificaban a su séptimo hijo por el terror que les provocaba la "posibilidad" de que les hubiera nacido un lobizón.

Si bien este padrinazgo se realizaba de modo informal hasta 1907, se tienen registros de que en ese año se hizo el primer bautismo oficial, con el Presidente de la Nación como padrino. Ya en 1973, el presidente Juan Domingo Perón dió formato legal a esta costumbre a través del decreto número 848. El decreto otorga además becas totales para estudios primarios y secundarios, a la vez que aclara que este padrinazgo "no crea derechos ni beneficios de naturaleza alguna en favor del ahijado ni de sus parientes".[2]

Véase también

Bibliografía

  • Colmán, Narciso Rosicrán: Ñande Ypy Kuéra ("Nuestros antepasados"), 1929.
  • Bossi, Elena: Seres Mágicos que habitan en la Argentina, Ediciones del Copista, 2007

Referencias

  1. Bossi, Elena: Seres Mágicos que habitan en la Argentina, 2007.
  2. «El INADI reclamará padrinazgo presidencial también para la séptima hija».