Aldo Manucio

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Aldus Manutius

Aldus Pius Manutius o Aldo Manucio (1449/506 de febrero de 1515), humanista e impresor italiano, fundador de la Imprenta Aldina. Su nombre en italiano era Teobaldo Mannucci, pero es más conocido por la forma latina de su nombre, Aldus Manutius, adaptada al español como Aldo Manucio.

Contenido

[editar] Los primeros años

Nació en la ciudad de Bassiano, que por la época de su nacimiento pertenecía a los Estados Pontificios. Recibió una generosa educación: estudió latín y griego en Roma y Ferrara, respectivamente, bajo la tutoría de Guarino da Verona. En 1482 se fue a vivir a la ciudad de Mirandola con su viejo amigo y compañero de estudios Giovanni Pico; allí pasó dos años, perfeccionando sus estudios de literatura griega. Cuando Pico se trasladó a Florencia, dejó en manos de Manucio la tutoría de sus sobrinos Alberto y Lionello Pío, príncipes de Carpi; poco tiempo después, el príncipe Alberto Pío le proporcionó a Aldo tierras en Carpi y los fondos necesarios para iniciar un taller de impresión.

[editar] La literatura griega

Una de las ambiciones de Manuzio era evitar que las obras de la literatura griega cayesen en el olvido o la pérdida física, por lo que las convirtió en sus principales proyectos de edición. En la época, sólo cuatro ciudades italianas compartían el honor de haber publicado obras maestras de la literatura griega: Milán, con la gramática de Lascaris, Esopo, Teócrito, un Salterio griego e Isócrates, publicadas entre 1476 y 1493; Venecia con el Erotemata de Chrysoloras publicado en 1484; Vicenza con las reimpresiones de la gramática de Lascaris y el Erotemata de 1488 y 1490 respectivamente; y por último, la ciudad de Florencia con el Homero impreso por Lorenzo di Alopa en 1488. De estos trabajos, el sólo el Teócrito y el Isócrates publicados en Milán y el Homero florentino eran clásicos griegos.

[editar] Traslado a Venecia

Manucio seleccionó la ciudad de Venecia como el lugar más adecuado para desarrollar sus labores debido a que en Venecia se encontraban gran cantidad de refugiados del caído imperio Bizantino y allí se encontraría con un gran número de libros Bizantinos valiosos además de personas que pudieran revisar sus textos. El principal objetivo de Manucio era recuperar y poner a salvo libros clásicos que corrían el riesgo de desaparecer. Así, se estableció allí en el año de 1490, comenzando a trabajar durante 5 años en el taller imprenta de Jenson con el fin de dominar los aspectos técnicos. Poco tiempo después brindó al mundo las ediciones de Hero y Leandro de Museo, el Galeomyomachia, y el Salterio griego. Estos primeros libros no están fechados, pero sin duda son las ediciones más antiguas sacadas por la imprenta Aldina y son considerados como «los precursores de la biblioteca griega».

Con los ahorros obtenidos no eran suficientes para abrir una imprenta así que recurre al príncipe Alberto Pio consiguiendo que este le financie el equipamiento de la imprenta al completo. El objetivo de Aldo Manucio era expandir la cultura a un espectro social amplio y que aquellas personas que tuvieran inquietudes culturales aunque pocos recursos económicos, pudieran acceder a comprar importantes obras antiguas bien editadas.

Al establecerse definitivamente en Venecia, El griego fue el idioma en el que trabajó principalmente aunque posteriormente hizo ediciones latinas: en un principio él mismo trataba de conseguir ejemplares griegos y realizaba el trabajo filológico correspondiente.

Conforme la imprenta va teniendo cada vez más éxito en 1500 Manucio se rodeó de un ejército de estudiosos griegos y componedores de texto a los que llamó Aldi Neakademia. Las instrucciones a los encargados de empastar los libros y los cajistas eran dadas en griego y el prefacio de todas sus ediciones se escribía en esta lengua. Revisaron manuscritos, leyeron pruebas de impresión y le dieron a Manucio modelos de caligrafía griega para fundir tipos de este alfabeto. Sin contar a los artesanos empleados en las labores de su taller, Manucio mantuvo por lo menos a treinta de estos asistentes griegos dentro de su familia; Su energía, así como la industria editorial de ese tiempo era incesante. La primera obra que consiguió imprimir en griego fue Erotemata de Constantino Lascaris que era una gramática griega. En el año de 1495 produjo el primer volumen de la edición de un libro de Aristóteles. Cuatro volúmenes más fueron completados entre 1497 y 1498. Nueve comedias de Aristófanes se publicaron en 1498. Tucídides, Sófocles y Heródoto fueron los siguientes libros publicados en el año de 1502; el Hellenos de Jenofonte y un libro de Eurípides en 1503 y Demóstenes en 1504. LLegando a publicar un total de 30 ediciones griegas.

Página del Hypnerotomachia Poliphili de Francesco Colonna, edición impresa por Aldo Manucio (Venecia, 1499).

Los problemas de Italia, que oprimían duramente a la ciudad de Venecia, detuvieron los trabajos de Manuzio durante un tiempo. Fue en 1508 cuando retomó su serie con una edición de los oradores griegos, y en 1509 publicó los trabajos menores de Plutarco. Tras esto vino otra parada motivada por la guerra de la Liga de Cambrai (1508–1516). En 1513 reaparece con una edición de Platón, que dedica a León X en un prefacio elocuente y sincero comparando las miserias de la guerra y los enemigos de Italia con los objetos tranquilos y sublimes de la vida del estudiante. Píndaro, Hesiquio y Ateneo siguieron en 1514.

Ésta es la lista de trabajos principales de Manucio sobre literatura griega. Más tarde sus sucesores continuaron su labor publicando las primeras ediciones de Pausanias, Estrabón, Esquilo, Galeno, Hipócrates y Longinos. Otras imprentas trabajaban en Italia; y, de los clásicos publicados en Florencia, Roma o Milán, Manucio las tomó dedicándose a cotejarlos con los códices y la corrección de los textos.

Tampoco estuvo la Imprenta Aldina ociosa con respecto a los clásicos latinos e italianos. El primero que editó fue De Aetna Bembo seguido de Los deAsolani de Bembo, la colección de textos de Poliziano, el Hypnerotomachia Poliphili (Sueño de Polífilo), la Divina Comedia de Dante, los poemas de Petrarca, una colección de poetas latinos de la época cristiana, las cartas de Plinio el Joven, los poemas de Pontano, la Arcadia de Sannazaro, Quintiliano, Valerio Máximo y los Adagia de Erasmo fueron impresos, bien primeras ediciones o con una belleza de los tipos y el papel no alcanzada anteriormente, entre los años 1495 y 1514. Para esas publicaciones Manucio utilizó la tipografía que lleva su nombre. Se dice que fue copiada de la escritura propia de Petrarca, y grabada bajo la dirección de Francesco Grifo.

Manucio llevó a cabo una labor muy importante realizando el mayor número de ediciones Príncipe de la época (consistían en la primera edición que se hacía partiendo de libros manuscritos antiguos). En Total, realizó 28 ediciones príncipe. Para realizar éstas debía conseguir varios manuscritos del mismo libro, tras esto, los comparaban, estudiaban todos en profundidad y de ahí obtenían la versión que consideraban más acertada y no contenía errores.

En 1499, Manucio se casa con Maria, hija de Andrea Torresano de Asola. Andrea ya había comprado la imprenta de Nicolas Jenson de Venecia. El nombre de Aldo y Asolano se asociaron en las publicaciones de la imprenta Aldina. Tras su muerte en 1515, su hijo Paulo (1512–1574) y posteriormente su nieto Aldo (1547–1597) continuaron con su labor de impresión.

Manucio contrató como jefe de imprenta con el fin de que realizara las fundiciones de los tipos a Francesco de Bologna más conocido como Grifo que era un experto grabador de troqueles. éste realizó bajo la supervisión de Manucio tipos griegos, hebreos, y es el que funde los primeros tipos itálicos. Es por esto que a Manucio y Grifo debemos la creación de la tipografía bastardilla o itálica en 1501. Aldo Manucio y Grifo estudian la letra que se hacía en la cancillería papal, la regularizan y la sistematizan para hacer un diseño para una tipografía de imprenta. A esta letra se le llama itálica, Grifa y Aldina y todas las ediciones hechas con esta tipografía cursiva son denominadas ediciones Aldinas.Estos tipos surgen para ahorrar espacio en las impresiones puesto que con la cursiva entran mayor número de palabras por hoja. Gracias a la itálica Manucio logró abaratar considerablemente los costos de impresión y con ello pudo cubrir los gastos y abaratar los libros de modo que fueran asequibles para la población. Junto con esto, Manucio disminuirá el formato, creando así un nuevo formato llamado Enchirridi forma que es aproximadamente la medida actual de un libro de bolsillo.

Manucio logró cumplir sus objetivos puesto que muchas personas con recursos limitados pudieron adquirir sus libros y con ello obtuvo gran éxito entre éstos y en diversas bibliotecas logrando llevar la cultura a la masa. En la época las ediciones Aldinas se pusieron de moda para llevarlas de viaje; pasear por el jardín mientras se leía y es aquí cuando se puso de moda el hecho de leer libros en la cama. éstos libros también fueron muy apreciados por los estudiantes por la gran calidad científica y porque la impresión y el papel eran impecables.

Debido al gran éxito de sus libros, Manucio seguirá investigando y así aumentará el número de ejemplares por tirada; incrementará en 800 el número de ejemplares por tirada, realizando así, 1000 ejemplares por tirada, lo que abarató en un 50% el coste del libro. Investigará también la encuadernación que en un principio se realizaba principalmente en marroquín. Esta piel iba estampada en frío y tenía temas como arabescos de evidente influencia musulmana. Como novedad nunca vista hasta entonces en la piel comienza a estampar el tema del libro. Con el fin de abaratar más los costos comienza a estudiar libros musulmanes que empleaban la pieza de madera para sujetar las tapas. Manucio introduce el cartón y pone el cuero encima con lo que obtiene un libro más económico, menos pesado y una portada más flexible.

Los libros Aldinos van a dar lugar a una gran difusión de la cultura humanística, se harán tan populares que llegarán a haber falsificaciones de éstos mismos, en especial el lugar donde se especializa la falsificación es en Lyon; hasta tal punto que Aldo Manucio se va obligado a hablar con el gobierno de Venecia para que haga algo. El gobierno de Venecia habló con el propio Papa y de este modo se establecieron unas leyes para que únicamente Manucio pudiera usar la cursiva. Con esta medida, en Venecia se consiguen frenar las falsificaciones pero no ocurre lo mismo en el ámbito mundial.

[editar] Referencias

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos

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