Discusión:Hendedor

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Hendedor y Hendidor[editar]

Acerca de la utilización de los términos hendidor y hendedor no tenemos inconveniente en que ambos convivan pues ambos han sido aceptados por los prehistoriadores hispanohblantes.

Sin embargo, el vocablo hendidor fue propuesto y aceptado como traducción al vocablo francés en 1971 por el profesor de la universidad de Salamanca Luis Benito del Rey en el Congreso Arqueológico Nacional de Jaén (España). Tal como recogen sus actas. En aquel momento era normal usar la palabra francesa hachereau u otras pabras españolas poco afortunadas (hachuela, hacha de filo transversal, hachón, machete..., no es broma). Hendidor es por tanto la forma verbal propuesta y consensuada original. Por otro lado viene de un auténtico especialista en este tipo de herramientas, que ha podido estudiar por toda la geografía española, e incluso colecciones africanas, pues fue instruido por Jacques Tixier en el Instituto de Paeontología Humana de París. Como se sabe, Tixier fue el que sistematizó el estudio de los hendidores africanos en 1956 («Le hachereau dans l'Acheuléen nord-africain. Notes typoliques», XV Congreso de Prehistoria de Francia), y el profesor Luis Benito del Rey, su discípulo directo, lo perfeccionó aplicándolo a las colecciones españolas, añadiendo numerosos matices reconocidos internacionalmente. Por otro lado el verbo hendir es sinónimo de hender, aunque, por lo visto (no tengo posibilidad de comprobarlo) es más usado en América que en España (lo cual supone un número inmensamente superior de hablantes).

El vocablo hendedor fue propuesto por Manuel Santonja unos cinco años después que el otro, por tanto, innecesariamente. Éste es también un reputado especialista en Paleolítico Inferior, director, hasta hace muy poco, del Museo de Salamanca (parece que todo se cuece en la misma ciudad, lo que ha provocado no pocas rivalidades personales). Sin embargo, el investigador Manuel Santonja, por más que sea un pilar fundamental en el estudio del Paleolítico Inferior español, es un tipólgogo muy mal formado, con importantes carencias de base. Muchas de sus investigaciones han sido fundamentales , como las excavaciones en El Aculadero (El Puerto de Santa María), Pinedo (Toledo), La Maya (Salamanca), Arganda del Rey (Madrid), Torralba (Soria). Pero, a medida que pasa el tiempo, sus conclusiones van siendo desmontadas: se cuestiona, por ejemplo, la antiguedad atribuida a El Aculadero (que baila desde el Paleolítico Inferior Arcaico hasta el Paleolítico Medio (¡Nada menos!), Pinedo (que ha resultado ser un sitio muy erosionado y bastante más moderno que la propuesta inicial de «Achelense antiguo», quiza en las fases más avanzadas del Achelense), La Maya (que él mismo es incapaz de ubicar cultural y cronlógicamente, puesto que es otro yacimiento intensamente erosionado y, seguramente, mezclado), aparte de críticas a afirmaciones concretas que ahora no vienen al caso. Lo que sí ha quedado claro, en varias de sus publicaciones, es su ínfimo conocimiento de la naturaleza peculiar de los hendidores, que para todos los tipólogos expertos, son especiales.

El vocablo hendedor tiene, no obstante, varias puntos a su favor: en primer lugar, que figura en la RAE, en segundo lugar que fue adoptado por Merino, el sintetizador español de la tipología lítica más popular en ambientes académicos (por más que su libro se limite a recoger o traducir la tipología francesa, sin aportar nada). Lo cierto es que el vocablo se ha popularizado y hay que aceptarlo.