Escritura cuneiforme
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La escritura cuneiforme está aceptada comúnmente como la forma más temprana conocida de expresión escrita de la que se han encontrado restos arqueológicos (el equipo de Günther Dreyer, del Instituto de Arqueología Alemán halló en 1997, en Umm el-Qaab, Abidos, un conjunto de 300 vasijas y tablillas de arcilla datadas mediante carbono-14 de 3300 a 3200 a. C. Posiblemente, los más antiguos documentos de escritura conocidos). Creada por los sumerios a finales del cuarto milenio a. C. Esta escritura surgió como un sistema de pictogramas. Con el tiempo, las representaciones pictóricas se simplificaron y se hicieron más abstractas, dando lugar a lo que se conoce como escritura cuneiforme.
El alfabeto sumerio fue adaptado para la escritura de las lenguas acadia, elamita, hitita y luvita e inspiró a los alfabetos del antiguo persa y el ugarítico.
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[editar] Desarrollo
Los primeros pictogramas fueron grabados sobre tablillas de arcilla en columnas verticales, con un punzón o estilo afilado, fabricado a partir de un cáñamo. Después dos desarrollos hicieron el proceso más rápido y fácil: la gente comenzó a escribir de izquierda a derecha en filas horizontales (rotando en sentido levógiro 90º a todos los pictogramas en el proceso) y un nuevo estilo de punta de cuña que fue usado introduciéndolo en la arcilla, dando lugar a caracteres en forma de cuña (cuneiformes). Mediante el ajuste de la posición relativa de la tabla frente al estilo, el escriba podía usar una única herramienta para una amplia variedad de signos.
Estas tablas podían ser cocidas en kilns para dar lugar a un registro permanente, o podían ser recicladas si no era necesario que perduraran. Muchas de las tablas encontradas por los arqueólogos se conservan porque fueron cocidas accidentalmente en el momento en que ejércitos atacantes prendían fuego al edificio en el que se guardaban.
Creado por los sumerios para registrar la lengua sumeria, la escritura cuneiforme fue posteriormente adoptada por los acadios, babilonios, elamitas, hititas y asirios para escribir sus propias lenguas. Fue ampliamente usado en Mesopotamia durante 3000 años, pese a que la naturaleza silábica del alfabeto, al ser refinado por los sumerios, resultaba poco intuitiva a los hablantes de lenguas semíticas. Este hecho, antes de que la civilización Sumeria fuera redescubierta, llevo a muchos filólogos a sospechar de una civilización que precediera a Babilonia.
La mayoría de las adaptaciones posteriores de la escritura cuneiforme preservaron al menos ciertos aspectos del alfabeto sumerio. El acadio escrito incluía tanto símbolos fonéticos del silabario sumerio, como logogramas que eran leídos como palabras completas. Muchos signos en el alfabeto eran polivalentes, teniendo un significado a la vez fonético y logográfico. Cuando el alfabeto cuneiforme se adaptó para escribir la lengua hitita, una nueva capa de pronunciaciones logográficas acadias fue añadida al alfabeto, con el resultado de que ya no se conoce la pronunciación de muchas palabras hititas convencionalmente escritas con logogramas. La complejidad del sistema tiene cierta semejanza con el japonés clásico, escrito con un sistema derivado del chino; algunos de estos sinogramas fueron usados como logogramas, otros como caracteres fonéticos. El japonés contemporáneo distingue gráficamente los logogramas (kanji) de los caracteres silábicos (kana) pero aparte de eso es un sistema similar.
Esta complejidad dio lugar a varias versiones simplificadas del sistema de escritura. El persa antiguo era escrito en un subconjunto de caracteres cuneiformes simplificados, que formaban un simple alfabeto semi-silábico, utilizando bastantes menos trazos en forma de cuña que los que usaba el asirio, junto con unos cuantos logogramas para palabras que aparecían con frecuencia como "dios" o "rey". La lengua ugarítica se escribía usando el alfabeto ugarítico, un alfabeto estándar de estilo semítico (un abjad) que se escribía utilizando el método cuneiforme.
El uso del arameo llegó a ser de gran difusión durante el imperio asirio, reemplazando gradualmente al cuneiforme. La última inscripción cuneiforme conocida, un texto astronómico, data del año 75 a. C.
[editar] Descifrado
El conocimiento de la escritura cuneiforme estaba perdido hasta que en 1835 Henry Rawlinson, un oficial de la armada británica, la encontró en la Inscripción de Behistún, en un acantilado en Behistún en Persia. Talladas durante el reinado del rey Darío I de Persia (522 a. C. - 486 a. C., consistían en textos idénticos en los tres lenguajes oficiales del imperio: el persa antiguo, babilonio, y elamita. La inscripción de Bisitún fue al descrifrado de la escritura cuneiforme lo que la piedra de Rosetta fue para el descifrado de los jeroglíficos egipcios.
Rawlinson dedujo correctamente que el persa antiguo era un alfabeto silábico, y lo descifró correctamente. Trabajando de forma independiente, el asiriólogo irlandés Edward Hincks también contribuyo al descifrado. Después de traducir el persa, Rawlinson y Hincks comenzaron a traducir los otros. En gran medida fueron ayudados por el descubrimiento de la ciudad de Nínive por parte de Paul Émille Botta en 1842. Entre los tesoros descubiertos por Botta estaban los restos de la gran biblioteca de Asurbanipal, un archivo real conteniendo varios miles de tablas de arcilla cocidas con inscripciones cuneiformes sobre ellas.
Por 1851 Hincks y Rawlinson podían leer ya 200 signos babilonios. Pronto se les unieron otros dos criptólogos, un joven estudiante de origen alemán, llamado Julius Oppert, y el versátil orientalista británico William Henry Fox Talbot. En 1857 los cuatro hombres se conocieron en Londres y tomaron parte en el famoso experimento para comprobar la precisión de sus investigaciones.
Edwin Norris, el secretario de la Real Sociedad Asiática, les dio a cada uno de ellos una copia de una inscripción recientemente descubierta del reino del emperador asirio Tiglath-Pileser I. Un jurado de expertos fue convocado para examinar las traducciones resultantes y certificar su exactitud.
En todos los puntos esenciales, se vio que las traducciones resultantes de los cuatro expertos coincidían. Hubo por supuesto algunas pequeñas discrepancias. El inexperto Talbot había cometido unos cuantos errores, y la traducción de Oppert contenía unos cuantos pasajes dudosos debido a que el inglés no era su lengua materna. Pero las versiones de Hincks y Rawlinson era virtualmente idénticas. El jurado declaró que estaba satisfecho, y el descifrado de la escritura cuneiforme acadia paso a ser un fait accompli..
[editar] Uso
Los signos cuneiformes eran escritos por escribas mediante cuñas, sobre tablillas casi siempre de arcilla (muy escasamente grabados en metal), que luego se guardaban en una suerte de primitivas bibliotecas, escrupulosamente organizadas, que servían para el aprendizaje de futuros escribas. Estas bibliotecas pertenecían a la escuela de cada ciudad o, a veces, a colecciones particulares. Las tabillas estaban escritas en columnas (variantes en número), que indicaban:
- La serie y el número de la tablilla en esa serie, para su correcta catalogación.
- Texto.
- Colofón, que contiene a su vez la primera línea de la siguiente tablilla, el propietario de la tablilla, el año de reinado del soberano correspondiente, en ocasiones los títulos del mismo, la ciudad de la escuela y el nombre del escriba y raramente, el autor.
Evidentemente el uso no quedaba restringido a las tablillas; por ejemplo encontramos escritos en los ladrillos de la Babilonia del primer milenio el nombre de Nabucodonosor II.
[editar] Transliteración
La escritura cuneiforme tiene un formato específico de transliteración. Debido a la polivalencia del sistema de escritura, la transliteración no es únicamente sin pérdida, sino que además puede contener más información que el documento original.Por ejemplo, el signo DINGIR en un texto hitita puede representar tanto la sílaba hitita an, o puede ser parte de una frase acadia, representando la sílaba il, o puede ser un sumerograma, representando el significado sumerio original, dios. De este modo, en ambientes cultos (escuelas de escribas) o ante falta de palabras formadas se utilizaba el idioma sumerio en ocasiones, en el que cada palabra equivale a un signo, mientras que ese mismo signo podía ser una sílaba en, por ejemplo, neo-babilónico, en un primer paso hacia el sistema de letras latino.
[editar] Unicode
El sistema de escritura cuneiforme ha sido aceptado para su inclusión en una futura versión de Unicode:
- 12000–12373 (883 caracteres) "Cuneiforme sumerio-acadia"
- 12400–12473 (103 caracteres) "Números cuneiformes"
[editar] Enlaces externos
Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Escritura cuneiforme.- Akkadien Una completa tabla de signos cuneiformes y sus lecturas por Alain Lassine. (en francés)
- Alfabetos de ayer y hoy.
- Escritura cuneiforme
Escritura (del latín cuneum, 'cuña'), término que se aplica a los signos que tienen esta forma, por lo que reciben el nombre de cuneiformes, grabados en tablillas de arcilla y también se han encontrado grabados en las inscripciones hecha en metales, piedras, estelas y otros materiales. Un pueblo muy antiguo que vivió en el occidente de Asia empleó esa técnica. Los textos más antiguos que se escribieron así tienen 5.000 años y los más modernos proceden del siglo I d.C. La escritura cuneiforme, cuyo origen procede del sur de Mesopotamia, se cree que la inventaran los sumerios, quienes escribieron por este procedimiento la lengua sumeria; posteriormente se adaptó para escribir el acadio, lengua de la que se derivan tanto el asirio como el babilónico. Como el acadio, por considerarlo como lengua de intercambio entre los pueblos fue después el idioma de los habitantes de Sumeria, se estudió en las escuelas de todos ellos, y así se difundió el empleo de la escritura cuneiforme por Asia Menor, Siria, Persia y también fue la escritura de los documentos diplomáticos del imperio egipcio. Se usó además como forma de escritura de las lenguas que se hablaban en esas zonas, y no sólo para usos internacionales, por eso se escribieron con ella otros idiomas, como el hurrita del norte de Mesopotamia, Siria y Asia Menor, el eblaita de Siria, el hitita, el luvio, el palaico y el ático, que se hablaron en Anatolia y Asia Menor, el urartio, también conocido como vánico, de Armenia y el elamita de Persia. Por otro lado, se desarrollaron nuevos sistemas de escritura, que empleaban las cuñas como formas básicas para sus caracteres, pero que diferían de las formas babilónicas tanto en las configuraciones como en el uso estricto de ellas. Tales sistemas dieron lugar en Siria a la aparición de la escritura ugra de la lengua ugra, una lengua semítica, y en Persia a la aparición de la escritura persa que representó el persa arcaico desarrollado en el periodo aqueménida (del 550 a.C. al 330 a.C.). Procedimientos iniciales de las inscripciones cuneiformes Las primeras inscripciones cuneiformes estaban formadas por pictogramas. No puede decirse que fuera más sencillo el grabar líneas rectas en la arcilla con un punzón, que trazar las líneas irregulares de los pictogramas. Se inventó un punzón afilado a propósito para realizar las inscripciones y, poco a poco los trazos de los pictogramas se fueron convirtiendo en los esquemas de los caracteres cuneiformes, que se fueron estilizando cada vez más, de forma que apenas recordaban la perfil inicial de aquellos pictogramas de donde surgieron. En un primer momento cada signo sólo representaba una palabra. Pero como había palabras que no se podían expresar por medio de un pictograma, se representaron con los de otros objetos que los recordaban (por ejemplo, bien por medio de una estrella, estar de pie o ir por medio de un pie) y así ciertos símbolos representaban más de una palabra. Puesto que las palabras del sumerio fueron en su mayoría monosilábicas, desde los primeros momentos los signos se emplearon como meras sílabas, sin tener en cuenta su significado original. Los símbolos que tenían más de una lectura, como palabras y como ideogramas, también adquirieron el valor de sílabas. Por eso, con tantas lecturas fueron polisémicos, o polífonos. Junto a esto hay que tener en cuenta que el sumerio es un idioma con bastantes palabras de sonido parecido o igual, es decir, había muchos símbolos homónimos. Una vez desarrollado completamente, el sistema cuneiforme posee más de 600 signos. Casi la mitad se emplearon como ideogramas o como sílabas, los restantes sólo fueron ideogramas. Algunos signos sirvieron como determinantes, conocidos por determinativos, que indicaban la clase a la que pertenecía la palabra (del tipo hombre, árbol, piedra). A lo largo de su existencia, el sistema era una mezcla de ideogramas y sílabas. Cuando se aplicaba a una lengua diferente, los ideogramas se podían emplear, porque se entendían al representar objetos. Con el tiempo se tendió a simplificar la escritura y a reducir el número de signos, sobre todo los polisémicos o polifónicos, para evitar la ambigüedad, con lo que se daba el primer paso para establecer el alfabeto, en el que cada signo representa un sonido, cosa que nunca había ocurrido en el sistema cuneiforme; este estadio sólo lo han conseguido las escrituras ugras y persa antigua. Los intentos de traducción Nadie sospechó el significado de las cuñas cuando los primeros viajeros que descubrieron unas ruinas encontraron en ellas escrituras cuneiformes, especialmente en las ruinas de la ciudad de Persépolis que estuvo en lo que hoy es Irán. Pietro della Valle, un viajero italiano, en el año 1621 dio cuenta de la existencia de una inscripción de 413 líneas que había en la pared de una montaña en Behistun, al oeste de Persia y copió algunos signos. En 1674 un mercader francés llamado Jean Chardin publicó grupos completos de caracteres cuneiformes y se dio cuenta de que las inscripciones aparecían siempre en series de tres formas paralelas. El primer progreso real en aras a descifrar la roca de Behistun lo realizó Carsten Niebuhr, un alemán que formaba parte de una expedición científica danesa a Oriente Próximo entre 1761 y 1767. Tuvo el acierto de pensar que la triple inscripción había que transcribirla como un único texto que estuviera escrito bajo tres tipos distintos de escrituras, aunque fueran desconocidas, y en 1777 publicó la primera copia correcta de la inscripción de Behistun. Aquella gran inscripción trilingüe de Darío I rey de Persia estaba escrita en caracteres cuneiformes en tres idiomas: persa, elamita (antes llamado lengua de Susa) y babilonio. Esos sistemas de escritura fueron los que emplearon los reyes de Persia de la dinastía Aqueménida para conseguir que sus normas legales fueran conocidas por las tres naciones que dominaban. La escritura del persa en caracteres cuneiformes fue la primera que se descifró. Los investigadores alemanes Oluf Gerhard Tychsen y Georg Friedrich Grotenfend y el filólogo danés Rasmus Christian Rask identificaron algunos signos. Casi todo el sistema fue descifrado por el orientalista francés Eugéne Burnouf; por otro lado, el británico Henry Creswicke Rawlinson, especialista en Asiria, interpretó el texto que había copiado por sí mismo de la montaña de Behistun y publicó sus resultados en 1846. Se consiguió descifrar antes la escritura cuneiforme persa por el conocimiento que se tenía de la lengua india pahlevi. El sistema persa es el más sencillo y reciente entre las escrituras cuneiformes. Consta de 36 caracteres que son prácticamente alfabéticos, aunque algunos signos se usaron con valor silábico. Además posee una palabra que sirve para dividir. Su empleo quedó restringido a los límites que fijan los años 550 a.C. al 330 a.C. El texto más antiguo podría tratarse de una inscripción de Ciro el Grande en Pasargada y el más reciente el de Artajerjes en Persépolis (que reinó entre 358 a.C. al 338 a.C.). La escritura del elamita en caracteres cuneiformes suele recibir el nombre de segunda forma, porque aparece en segundo lugar en las inscripciones trilingües de los reyes aqueménidas. Quien primero intentó descifrarla fue el orientalista danés Neils Ludvig Westergaard en 1844. A la hora de traducirla, fue de gran importancia el hecho de que estuviera repetida palabra a palabra en las inscripciones trilingües, porque no sirvió de ayuda ninguna lengua conocida, moderna ni muerta. Contiene 96 signos silábicos, 16 ideogramas y 5 determinativos. Los caracteres del elamita están bastante claros, aunque haya dudas en el caso de unas cuantas palabras. La versión babilónica del texto de Behistun se descifró gracias al trabajo conjunto del orientalista francés Jules Opert, el orientalista irlandés Edward Hincks, el arqueólogo francés L. Fréderick Joseph Caignart de Saulcy y Rawlinson. La lengua escrita bajo este tercer sistema cuneiforme presentó una gran similitud con los dialectos semíticos que eran ya muy conocidos, hecho decisivo a la hora de descifrarla. Las inscripciones de Behistun fueron la primera pista, pero se sabe que el babilonio empleó escritura cuneiforme 2.000 años antes de que se grabara la piedra de Behistun. Se han encontrado muchos testimonios muy antiguos bajo escritura cuneiforme en Babilonia, Nínive y otros lugares cerca de los ríos Tigris y Éufrates. Se grababa en sellos, cilindros, piedras, obeliscos, estatuas y en las paredes de los palacios. Han aparecido muchas tablillas de cerámica, algunas de 22 centímetros de largo por 15 de ancho y otras son mucho más pequeñas aún de unos dos centímetros y medio. A menudo su escritura es muy pequeña. En algunas tablillas hay seis líneas en el espacio de dos centímetros, por lo que hay que leerlas con lupa. Conocimiento moderno de la escritura cuneiforme La prueba definitiva de que los primeros signos fueron pictogramas no se tuvo hasta que se encontraron las primeras inscripciones. El alemán Friedrich Delitzch sostuvo en 1897 un punto de vista contrario, al mantener que los pictogramas surgieron a partir de un número relativamente pequeño de signos básicos. Las combinaciones de estos signos, mantenía Delitzch, dieron lugar con el paso del tiempo a cientos de signos cuneiformes. Esta teoría ha recibido un cierto apoyo, aunque otros investigadores se inclinaron por el origen pictográfico de los signos cuneiformes. El orientalista estadounidense George Aaron Bartonin lo demostró en 1913 en su obra Origen y desarrollo de la escritura babilónica, que presentaba una colección de 288 pictogramas pertenecientes a las inscripciones cuneiformes más tempranas y fijaba su evolución. Según Bartonin, los primeros signos se dibujaron siguiendo el cuerpo humano y sus partes; luego mamíferos, pájaros, insectos, peces, árboles, estrellas y nubes, tierra, agua, construcciones, barcos, mobiliario, utensilios domésticos, fuego, armas, ropas, objetos de culto, mallas, redes, cacharros e instrumentos musicales. Las excavaciones realizadas por los arqueólogos alemanes, que se llevaron a cabo desde 1928 hasta 1931 en Uruk, que hoy es Warka, en Irak, proporcionaron los ejemplos más antiguos que se conocen y eran unas tablillas de arcilla que tenían inscritos unos pictogramas. La transcripción de la escritura cuneiforme ha contribuido en gran medida al conocimiento que hoy se posee sobre Asiria, Babilonia y el antiguo Oriente Próximo. El Código de Hammurabi, con sus caracteres cuneiformes, es uno de los monumentos más importantes que nos ha dejado la antigüedad precristiana. Las inscripciones que se descubrieron en 1929, gracias a las excavaciones francesas en Ras Shamra al norte de Siria, han demostrado que sus caracteres cuneiformes correspondían a un alfabeto consonántico. Se cree que se usó entre el 1400 a.C. y el 1200 a.C. La mitología escrita en este alfabeto conocido por el Ras Shamra, ha arrojado luz sobre la vida religiosa de la antigua Siria y ha obligado a reinterpretar ciertos aspectos de la Biblia.
La escritura cuneiforme---------------------------
Los idiomas mesopotámicos. Se han hablado y escrito varias lenguas en Mesopotamia, y todas han sido transcritas en caracteres cuneiformes (primera dificultad que encuentra el investigador: ¿Cuál es el idioma del documento que tiene en las manos?). La escritura cuneiforme fue inventada por los sumerios, 4000 años a. de J.C. El sumerio no pertenece ni al grupo de las lenguas semíticas, ni al de las indoeuropeas; es un idioma de los llamados asiánicos (familia lingüística artificial de concluye también el elamita, el hurrita y el protohitita), del que nos ocuparemos más adelante. Los acadios (semitas) copiaron la escritura de los sumerios para transcribir su propio idioma; los signos toman entonces un valor fonético (silábico), mientras que, en el caso de los sumerios, tienen principalmente valor ideográfico. En el transcurso de su evolución, los cuneiformes se han simplificado, de lo cual se deduce la necesidad de distinguir, por ejemplo, una escritura babilónica antigua de una escritura babilónica media o reciente. Los cuneiformes han servido para transcribir, episódicamente o de forma duradera, la mayor parte de los idiomas hablados en Mesopotamia.
Los signos cuneiformes----------------------------
Los sumerios, en un principio, dibujaron los objetos que querían escribir (pictogramas), o evocaron, con ayuda de dibujos más o menos simbólicos, las ideas más abstractas. Grababan en arcilla fresca con un estilete, escribiendo de izquierda a derecha (primitivamente, la escritura cuneiforme iba dirigida de arriba a abajo; una rotación de 90º modificó la orientación de los signos). Cuando los acadios utilizaron los signos sumerios, éstos ya se habían desfigurado, y la evolución de la escritura fue aun más rápida, variando de un escriba a otro y de una época a otra. Si encontramos un signo sumerio clásico, por ejemplo su lectura no plantea ningún problema: Se leerá GIL, NUN o SU (pronunciar Guil, Nun, Shu). Pero si encontramos un signo acadio, son posibles varios valores. Por ejemplo, el signo puede tener cuatro valores fonéticos (ad, at, al, gir) y gran número de valores ideográficos (puñal, espada, navaja, hueso, camino, mirto, relámpago, punzón, escorpión, quemado, etc.). Hay signos que no admiten lectura: Los determinativos, que simplemente indican la categoría de la palabra que les sigue. Por ejemplo, precede a los nombres propios de varón, (sumerio: DINGIR; acadio: il) precede los nombres de dioses, (sumerio: GIS, acadio: is) precede nombres de árboles, etc. Estas observaciones permiten imaginar lo difícil que es transcribir un texto cuneiforme. El problema es más simple cuando se trata de un grupo de tablillas de las que se conoce la época y el origen, porque entonces se puede recurrir a los silabarios correspondientes. Asimismo, los valores ideográficos (a veces muy numerosos, especialmente en textos religiosos o científicos) dependen de la naturaleza de los documentos (religiosos, escolares, legislativos, etc.).
Método de descifrado de los signos cuneiformes-----------
Las tablillas cuneiformes, con frecuencia divididas en columnas o en líneas por trazos verticales u horizontales, suelen estar grabadas por las dos caras. Cuando el texto es administrativo (contratos, cartas), llevan casi siempre una fecha o un sello. Una vez limpia la tablilla, se copia con cuidado; después se transcriben los signos, utilizando las reglas establecidas por los asiriólogos (existen diccionarios de signos cuneiformes), y se dividen, según el contexto, los valores admisibles. Hecha esta transcripción, se puede emprender la traducción. Escritura de los números El sistema numérico asiriobabilónico, muy notable, es el único en su especie, de toda la Antigüedad. Este sistema numérico se llama sexagesimal porque su base es el sesenta (el nuestro es decimal porque su base es el diez), y se compone de dos signos:
Lengua tipo III (cuneiforme)-------------------------
H. C. Rawlinson se entregó, en 1836, al estudio del antiguo persa (cuneiforme del tipo III), basándose en una inscripción trilingüe grabada en la pared de un acantilado que bordea la carretera de Kermanshah a Hamadán: la inscripción de Behistún (Bisitun), redactada por indicación de Darío I. Esta inscripción le proporcionó nuevos nombres propios y, por tanto, nuevas informaciones referentes al antiguo persa, que los orientalistas empezaban a conocer. En 1845 pudo publicar una Memoria sobre la versión persa de la inscripción de Behistún. En lo sucesivo sería posible leer, sin vacilaciones, todos los textos persas antiguos escritos en cuneiforme, y asimismo sería posible traducirlos y sacar dos conclusiones provisionales de esta serie de investigaciones: Los cuneiformes han servido para transcribir idiomas distintos (p. e., el tipo I y el tipo II), del mismo modo que nuestro alfabeto sirve para escribir el francés, el inglés, el español, etc. Los textos I y II debían de repetir, en principio, el texto III, cuyo secreto habían descubierto.
Lengua tipo II (cuneiforme)-------------------------
E. Norris emprendió el estudio del cuneiforme tipo II, que sólo constaba de un centenar de signos (un signo = una sílaba). Llegó a establecer una correspondencia coherente entre los signos cuneiformes y las sílabas: Da, Ri, etc. Este texto, una vez transcrito, revelaba un idioma desconocido hasta entonces, que fue llamado elamita, porque se supuso que sería el hablado en la región occidental de Irán, cuyo nombre era Elam (o Susania, capital: Susa).
Lengua tipo I (cuneiforme)-------------------------
Quedaba por descifrar el texto del tipo I, que, con más de 400 signos distintos, parecía de una complejidad asombrosa. Después de 1842-1843, las excavaciones de Botta, en Nínive y Khorsabad, descubrieron millares de inscripciones idénticas: el tipo I era, pues, verosímilmente, la escritura de los antiguos habitantes de Asiria y Babilonia. He aquí las etapas esenciales del desciframiento de los cuneiformes del tipo I: En noviembre de 1846, Loewnstern, buscando el modo de identificar los nombres propios, aísla un grupo que reaparece frecuentemente después de ciertos grupos y que, comparado con los textos II y III, parece corresponder a la palabra "rey", se trata del signo De ello dedujo que algunas palabras del texto babilónico podían escribirse con un ideograma (signo = concepto u objeto evocado). Por otra parte, la palabra que precede al signo (o sea, el nombre propio del monarca) consta de varios signos: está, pues, escrita en fonética (un signo = un sonido). El mismo año, Hincks estableció que los signos fonéticos representan sílabas de dos y tres letras (ba, bab, etc.). También descubrió que ciertos signos pueden tener, según los casos, tres valores: ideográfico, silábico o determinativo. Un determinativo es un signo que indica la categoría de la palabra a la que acompaña: por ejemplo, en babilónico, los nombres de varón van precedidos del determinativo:
Avances posteriores ----------------------------
En 1851, Rawlinson demuestra que un mismo signo cuneiforme puede tener distintos valores silábicos (principio de la polifonía), lo cual hace aún más complejo el problema: cada signo puede tener, teóricamente, diez o doce valores, sin que se pueda saber cuál es el bueno. No obstante, se tenía una guía: el babilónico era una lengua semítica, de la misma familia que el hebreo y el árabe; por tanto, se podía intentar la transcripción de los signos silábicos por referencia de esas lenguas (que desconocen las vocales) y por comparación con los textos II y III. La arqueología vino en ayuda de la filología: habían sido descubiertas millares de tablillas de arcilla seca, cubiertas de signos cuneiformes. Algunas de ellas eran verdaderos vocabularios que comprendían las equivalencias entre ideogramas y signos silábicos. En 1957, la Real Sociedad Asiática de Londres propuso a cuatro investigadores (Rawlinson, Talbot, Hincks y Oppert) el estudio de un mismo texto cuneiforme, que todos ellos tradujeron más o menos de la misma manera: ya se había conseguido leer y traducir los textos del tipo I. Los descubrimientos de Sarzec en Lagash (actualmente Tello). en el año 1857, mostraron tablillas cubiertas únicamente de ideogramas. Thureau-Daugin estableció, en 1905, de modo formal, que se trataba de un nuevo tipo de idioma, el idioma sumerio, de mayor antigüedad que los otros. Al mismo tiempo quedaba aclarado el problema del origen de los cuneiformes. Los textos cuneiformes encontrados por Winckler en Boghaz Koy (Anatolia), en 1906, reservaban una nueva sorpresa a los investigadores. Una parte de los archivos estaba redactada en babilónico y, por consiguiente, era de fácil traducción: se refería a la historia del pueblo cuyo nombre había conservado la Biblia (Hatti), el que ahora llamamos hitita (aproximadamente, del II milenio a. de J.C.). La segunda parte de las tablillas estaba también escrita en caracteres cuneiformes, pero en un idioma desconocido de los investigadores. El checo B. Hrozny demostró que se trataba de un idioma indoeuropeo, cuyos secretos descubrió en 1917. (Hay que advertir que los hititas tenían también escritura jeroglífica y no cuneiforme.)
LA ESCRITURA CUNEIFORME FACILITA LA ADMINISTRACIÓN.
La civilización sumeria, asentada en Mesopotamia, desarrolló entre 3500 y 3000 años antes de nuestra era el sistema de escritura más antiguo más antiguo que se conoce: el cuneiforme. Sumer era un conjunto de ciudades estado independientes, que tenían su núcleo y su centro de poder político en los templos y los palacios reales. En torno a los templos, llegaría a girar toda la vida cotidiana de la ciudad y sus alrededores; además de su significación religiosa, los templos eran el centro de la administración, de la organización de la tierra, del control del sistema de riego y del comercio. Mediante la canalización del Tigris y del Éufrates, la desértica Sumer se transformó en una tierra de cultivo y desarrolló una floreciente agricultura. Los templos y los palacios reales, sede de la administración estatal, ofrecían las condiciones previas para el desarrollo de la escritura. Se supone que el invento, ten genial como trascendente, debe ser atribuido a los funcionarios de los templos, ya que ellos tenían bajo su responsabilidad la administración de todas las ciudades estado. Anteriormente, estos mismos funcionarios habían elaborado un sistema que facilitaba el registro y el desarrollo de las transacciones comerciales. La escritura inventada por los sumerios, llamada cuneiforme, toma su nombre de la forma de cuña que adoptan los rasgos al ser escritos con un cálamo sobre tablillas de arcilla húmeda. De entre los documentos de escritura cuneiforme que se han hallado, los más antiguos son las relaciones de cuentas de la administración de los templos. Las tablillas de arcilla sirven para establecer contratos de arrendamiento a cambio de rentas vitalicias y para el control y registro de los rendimientos. Uno de los documentos encontrados refiere que la comunidad religiosa de la ciudad de Lagash estaba compuesta por 48 panaderos, 7 esclavos, 31 cerveceros, unos cuantos artesanos. No faltaban tampoco varios usureros, que se ganaban la vida prestando dinero. Los templos también se ocupan de las escuelas, en las que se forman los futuros administradores. Las prácticas de escritura quedaron archivadas en numerosas tablillas de arcilla, hecho que proporciona la posibilidad de seguir los diferentes estadios de su desarrollo. La primera forma de escritura es la llamada ideográfica, que se compone de figuras y de símbolos que reproducen una palabra o un concepto, respectivamente. Mediante la adecuada ordenación de estas figuras, resulta posible transmitir por escrito una información coherente.
El ulterior desarrollo de esta escritura cuneiforme conduce a una estilización de las figuras, lo que permite escribir de manera más rápida y sencilla. A partir de esta simplificación aparecen determinados símbolos que se utilizan más a menudo y que tienen una significación múltiple. Así, por ejemplo, el símbolo de "día" sirve también para los conceptos "luz" o "tiempo". Dado que un alfabeto dotado de unos 2000 símbolos originales aún continúa siendo complicada, el perfeccionamiento del sistema de escritura cuneiforme prosiguió durante largo tiempo. Así, los sumerios ponen en marcha un proceso revolucionario: utilizan determinados símbolos para distinguir entre la denominación de un objeto y un concepto con articulación similar. De esta manera, el símbolo para la palabra "buitre" puede utilizarse para cada palabra que contenga el sonido "b", con lo que se logra reducir los símbolos a unos 600.

