Girolamo Savonarola
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| Girolamo Savonarola | |
|---|---|
| Girolamo Savonarola, retrato de Fray Bartolomeo | |
| Nacimiento: | 21 de septiembre de 1452 Ferrara |
| Fallecimiento: | 23 de mayo de 1498 Florencia |
| Ocupación: | Sacerdote dominico |
Girolamo Maria Francesco Matteo Savonarola nació en Ferrara el 21 de septiembre de 1452 y murió en Florencia el 23 de mayo de 1498.
Savonarola era un religioso dominico, predicador italiano, confesor de Lorenzo de Médicis y Pico della Mirandola, organizador de las célebres hogueras de vanidad, donde los florentinos estaban invitados a arrojar sus objetos suntuarios y cosméticos, además de libros por él considerados licenciosos, como los de Bocaccio y de Petrarca. Predica contra el lujo, el lucro, la depravación de los poderosos y la Iglesia, la búsqueda de la gloria y, con acerba inquina, contra la homosexualidad, entonces llamada sodomía, que él suponía que infiltraba toda la sociedad florentina, ordenando quemar en la hoguera a docenas de jóvenes bajo mera sospecha.
Se le considera precursor de la reforma protestante. Predijo que un nuevo Ciro atravesaría el país para poner orden en las costumbres de eclesiásticos y pueblo. La entrada en la Toscana del ejército francés de Carlos VIII, en 1494, confirmó su vaticinio. Sus críticas violentas contra los Médicis acusándolos de corruptos, contribuyeron a la expulsión de Piero de Médicis por los florentinos en 1495. Sus ataques contra el papa Alejandro VI le valieron, primeramente, la excomunión, y más tarde, y tras haber sido liberado y conducido a Roma por la burguesía florentina, la condena a la hoguera por un tribunal de la Inquisición y la inclusión de su obra en el índice de libros prohibidos.
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[editar] Biografía
[editar] Formación (1452-1482)
Nace en Ferrara el 21 de septiembre de 1452, es el tercero de los siete hijos del mercader Nicoló di Michele dalla Savonarola y de Elena Bonacolsi, descendiente de la noble familia de los Bonacolsi, que fueron señores de Mantova. Según costumbre de las familias acomodadas, éstos entregaron a varios de sus hijos a la iglesia. El abuelo, Michele (1385 - 1468), era doctor y autor famoso en medicina, médico del marqués Niccolò III de Este y de la corte ferrarense. Michele Savonarola era un hombre profundamente religioso, estudioso de la biblia, de costumbres sencillas y terminantes. En su vejez escribió folletos como el De laudibus Iohanni Baptistae, los cuales, junto con su instrucción y su estilo de vida, tuvieron una notable influencia en la formación de Girolamo. Se encarga de su primera educación enseñándole gramática, música y, más tarde, dibujo. Girolamo entra en la orden de los dominicos. Ortodoxo a ultranza, se entrega a la lectura de los textos sagrados. De los hermanos mayores, Ognibene y Bartolomeo, no se tienen noticias, mientras que de los otros hermanos, Maurelio, Alberto, Beatrice y Chiara, se sabe solamente que Alberto era doctor y Maurelio era fraile dominicano como Girolamo.
Después de la muerte del abuelo, el padre Niccoló desea iniciarlo en la profesión médica. Comienza, pues, su estudio de las artes liberales. En un principio se muestra apasionado por los diálogos de Platón, pero pronto se orienta hacia el aristotelismo y el tomismo.
Después de haber alcanzado el título de maestro de las artes liberales, empieza los estudios de medicina que, sin embargo, abandona a los dieciocho años para dedicarse a la teología. Escribe, en 1472, De ruina Mundi, y en 1475, De ruina Ecclesiae, donde compara la Roma papal con la antigua y corrupta Babilonia. Con este espíritu ingresa en el convento de San Agustín en Faenza, donde se convierte en predicador. Posteriormente decide entrar en la orden dominica, ingresando en el convento de San Domenico de Bolonia. Allí se enfrasca en el estudio teológico, y en 1479 se traslada al convento de Santa Maria degli Angeli. Escribe discursos en los que acusaba a la iglesia de todos los pecados. Los papas humanistas y protectores de las artes eran su blanco preferido. Sus fieles seguían con devoción sus llamadas al ascetismo. Llegó a reunir hasta 15.000 feligreses en sus homilías.
[editar] Convento de San Marco (1482-1487)
Finalmente, en 1482, la orden dominica lo envía a Florencia. En sus discursos habla sobre la pobreza y sobre la sobriedad y estoicismo que los creyentes deben seguir. Sus excesos puritanistas acabaron por exasperar al pueblo, por lo que debió dejar Florencia sigilosamente en 1487. Regresa a Bolonia, donde se convierte en maestro de estudios. En su vida conventual se distinguiría por sus riguroros ayunos y penitencias, incluyendo el cilicio y practicando una absoluta frugalidad.
[editar] En Lombardía (1488-1490)
Torna a Florencia al Convento de San Marco, que abandona para volver a Ferrara. En el convento de Santa Maria degli Angeli renuncia a frecuentar los movimientos sociales para dedicarse con especial énfasis a la predicación.
[editar] El retorno a Florencia (1490-1498)
En 1491, a la edad de 34 años, se le concede la titularidad de la iglesia de San Marco en Florencia. Desde este púlpito ataca al Papa Inocencio VIII como "el más ignominioso de toda la historia, con el mayor número de pecados, reencarnación del mismísimo diablo."
Savonarola era epiléptico y sufría ataques frecuentes. Durante los mismos, tenía visiones y avisos proféticos, que usaba para manifestar una supuesta comunicación directa con Dios Padre. Estas ardientes predicaciones no eran extrañas en la época, pero una serie de circunstancias externas —desastres— hacen que el mensaje apocalíptico de Savonarola cobre rápidamente credibilidad. El primer desastre consistía en el debilitamiento de la familia de Médici debido a las guerras entre Italia y Francia. El florecimiento del arte y la cultura pagado por las ricas familias italianas ahora parecía una invitación al lujo, mientras que la miseria era cada vez mayor en Italia. Esto crea un fuerte resentimiento entre la población. El segundo desastre era la sífilis, que había llegado a adquirir notas de verdadera epidemia mortífera. Al acercarse el año 1500 volvieron las paranoias milenaristas. Muchos vieron en Savonarola al profeta de los "últimos tiempos."
La iglesia de San Marcos fue tildada de excesiva. Savonarola no era un teólogo. Él no proclamaba doctrinas. En su lugar, predicaba su idea de la vida cristiana. Afirmaba que un alma intachable era preferible a cualesquier actos de pompa y ceremonia excesivas. Con sus críticas no intenta hacer la guerra contra la Iglesia de Roma sino que desea corregir sus transgresiones. Lorenzo de Médici, el legislador anterior de Florencia y patrón de muchos artistas del Renacimiento, era también el patrón anterior de Savonarola. Se ha dicho que Lorenzo llamó a Savonarola en su lecho de muerte en 1492 y Savonarola lo maldijo, haciendo que Lorenzo terminase sus días, hasta el último suspiro, temiéndole al infierno. Eventualmente, Lorenzo y su hijo Piero de Médici se convirtieron en uno de los blancos de las predicaciones de Savonarola.
[editar] Carlos VIII
El rey francés Carlos VIII quiso reivindicar su lejano derecho al reino de Nápoles, por lo que decidió entrar en Italia con su ejército. Savonarola entonces lo ve como un enviado de los cielos para poner orden en la clase eclesiástica que él consideraba impura. El 8 de noviembre de 1494, en la Florencia invadida por el rey francés, estalla una sonada rebelión. Los Médici fueron acusados y expulsados. Savonarola, tras el exilio de los Médici, emerge como líder de la ciudad. Forma entonces la república democrática de Florencia, de carácter fuertemente teocrático y puritano. Uno de sus primeros actos es instituir la pena capital para los convictos de homosexualidad, allí llamada sodomía, hasta entonces un delito menor. Inicia una feroz represión contra toda actividad lúdica, musical, lírica..., incluida la producción cosmética. Savonarola ordena a su "guardia negra" que busque por la ciudad cualquier elemento que fomente la vanidad. Peines, espejos, perfumes y ungüentos son requisados y enviados al fuego purificador, la llamada hoguera de las vanidades, que ardía en la céntrica Piazza della Signoria. Se queman asimismo cuadros y obras maestras renancentistas, cómo las de Miguel Ángel o Sandro Botticelli, las cuales ellos mismos arrojaron a la pira. También fueron al fuego textos de Petrarca y Bocaccio, textos clásicos e incunables.[1] La demencial represión se extiende por toda la República de Florencia: los herejes eran conducidos a la hoguera, y hasta a los blasfemos se les horadaba la lengua.
En este clima de terror empiezan a aparecer corrientes contrarias denominados arrabbiati o los airados que son contrarrestadas por los adeptos de Savonarola, denominados los plañideros. Los dominicos se muestran como sus mayores enemigos, que le tildan de oveja negra. En la iglesia de la Santa Cruz de Florencia, sede central de la orden dominica en Florencia, el monje Francesco de la Curia se convierte en la punta de lanza de los críticos de Savonarola.
En esta época radicaliza sus ataques contra la familia de los Borgia, de origen español, enemistándose definitivamente con el Duque de Milán y el papa Alejandro VI.
[editar] Alejandro VI
Savonarola ataca a los Borgia tildándolos de pecadores. Su feroz ataque se centra en Rodrigo Borgia, poco después elevado al solio pontificio bajo el nombre de Alejandro VI. Savonarola ataca a la corte papal acusándoles de pecadores, incestuosos y mentirosos. Alejandro VI pide a Savonarola que cambie su actitud, primero intentando sobornarle con un cardenalato. El monje no acepta, e incluso llega a cuestionar la autoridad del papa.
[editar] Excomunión y ejecución
Irritado ante tantas críticas, Alejandro VI amenaza a la república de Florencia con la pena de entredicho, que consiste en suprimir los sacramentos y los enterramientos en suelo sagrado. Estas amenazas surten efecto y llevan el miedo a los florentinos, pero el remate final viene con la amenaza de prohibir el comercio florentino.
El 13 de mayo de 1497 Savonarola es excomulgado por el papa y el fraile hace lo mismo con el pontífice. En 1498 el papa ordena su arresto y ejecución. El 7 de abril de 1498 fallece Carlos VIII, el rey de Francia, quien había sido hasta entonces gran valedor y defensor de Savonarola. El 8 de abril de 1498, una tropa del papa se adentra sin resistencia en la ciudad, dispuesta a detener al monje. Éste se pertrecha junto a sus seguidores en el convento de San Marcos. Mueren muchos de los que intentan protegerlo. Savonarola y los suyos acaban siendo derrotados, incluyendo a sus dos partidarios Fray Domenico de Pescia y Fray Silvestro. Poco después, Savonarola, acusado de herejía, sedición y errores religiosos, es conducido a la prisión de Florencia. Durante cuarenta y dos días se les tortura a los tres frailes. Tras este tiempo Savonarola firma su retractación con el brazo derecho, brazo que los torturadores habían dejado intacto para que pudiese hacerlo. La confesión fue firmada antes del 8 de mayo de 1498. En ese día termina una meditación escrita en el Miserere, salmo 51, titulado el Ego de Infelix, en la que aboga a Dios para que tenga misericordia con él por su debilidad física en la confesión de los crímenes que creía no haber cometido. En el día de su ejecución, el 23 de mayo de 1498, todavía trabajaba en otra meditación, ésta en el salmo 31, titulado el Obsedit me.[2]
El día fijado para la ejecución le llevaron hasta la Piazza della Signoria junto con sus fieles seguidores, Fray Silvestro de Pescia y Fray Domenico. Los tres fueron despojados ritualmente de sus vestiduras, degradados como herejes y entregados al brazo secular. Los tres fueron colgados con cadenas de una sola cruz. Un fuego enorme fue encendido bajo sus cuerpos. Así pues, fueron ejecutados en el mismo lugar donde habían ardido no sólo la "Hoguera de las Vanidades," sino también muchos de los que el mismo Savonarola ordenara calcinar. Jacopo Nardi, que registró el incidente escribiendo en su Istorie della città di Firenze, dice que su verdugo exclamó al encender la llama:
Luca Landucci, que estaba presente, cuenta en su diario que el fraile tardó en quemarse varias horas. Los restos eran sacados y devueltos a la hoguera repetidamente, a fin de que los savonarolistas no los dignificaran como reliquias. Sólo cenizas quedaron al final, que por último serían arrojadas al río Arno, al lado del Ponte Vecchio.[3]
Niccolò Maquiavelo, autor de El Príncipe, también atestiguó y escribió sobre la ejecución. El control de Florencia fue posteriormente recuperado por la familia Médici.
[editar] Carácter e influencia
Savonarola era intenso, ferviente y carismático en el aspecto personal. Se le compara a Lutero en su denuncia de la corrupción de la Iglesia, pero él no establecía las bases doctrinales que, con Lutero, llevarían al cisma. Sin cuestionar el dogma católico, era no obstante precursor de la reforma moral que el Protestantismo traería aparejada. Tras la muerte de Savonarola se origina en Florencia el grupo conocido como el Piagnoni para preservar su memoria, organizada en una especie de gremio. Los frailes franciscanos, de significante presencia entre los Piagnoni, se organizan en 1527 para derrocar de nuevo a los Médici, estableciendo de nuevo una sádica tiranía. Esta acaba en 1530, en la batalla de Gavinana. Savonarola atrajo la admiración de muchos humanistas religiosos posteriores, quienes valoraron sus profundas convicciones espirituales, pasando por alto sus siniestros excesos como gobernante de Florencia. En el siglo XX, un movimiento para la canonización de Savonarola se inicia en el seno de la orden de los dominicos, al juzgar algunos de ellos que su excomunión y ejecución habían sido injustas. Esta causa es cuestionada por teólogos de la orden jesuita, distinguida por su mayor rigor crítico e histórico. [1]
[editar] Referencias
- Deeper Experiences Of Famous Christians de James Lawson, Warner Press, (c)1911, p.73-84
- Bonfire Songs: Savonarola's Musical Legacy (1998), de Patrick Macey, Clarendon Press, Oxford
- New York Times, Savonarola, Second Lecture of the Course by Dr. Lord at Association Hall, January 10, 1871, Page 2 and 3.
[editar] Bibliografía
- Sermones Quadragesimales super Archam Noe. Venecia, Pietro de' Nicolini da Sabio per Francesco e Michele Tramezzino, 1536.
[editar] Enlaces externos
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