Hendrick Goltzius

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Hendrick Goltzius (Mühlbracht, 1558 - Haarlem, 1617) fue un grabador y pintor holandés. Considerado el mejor grabador de los Países Bajos entre Lucas van Leyden y Rubens (si bien este último, en realidad, apenas practicó el grabado).

Goltzius, retratado por él mismo en un dibujo a colores (Albertina de Viena).

[editar] Inicios

Nació en una localidad fronteriza entre las actuales Holanda y Alemania. Su padre era un modesto artesano de vidrios pintados apellidado Goltz (Hendrick adaptaría dicho apellido al latín como Goltzius).

Siendo niño, Hendrick sufrió quemaduras en un incendio y su mano derecha le quedó lisiada, con los dedos encorvados; esta lesión, curiosamente, le permitiría agarrar y emplear los útiles de grabador con más facilidad.

Tras un aprendizaje inicial con su padre, Goltzius se adiestró como grabador en el taller de Dirck V. Coornhert, conocido por sus planchas según diseños de Martin van Heemskerck. Luego Goltzius se independizó, y llegó a abrir un taller propio en Haarlem, rompiendo el monopolio de Amsterdam en la edición de estampas.

Goltzius conformó su estilo en el gusto del manierismo, del cual Haarlem fue un reducto hasta fecha tardía. Incidió en ello el pintor y teórico Karel van Mander, quien se había instalado en la ciudad procedente de Viena trayéndose consigo diseños de Bartholomeus Spranger, el principal pintor manierista fuera de Italia. El estilo de Goltzius sería más abigarrado que el de Spranger, con un gusto por los ornamentos y las musculaturas exageradas que roza lo bizarro.

[editar] Carrera

La mano lisiada de Goltzius, en un grabado realizado por él mismo en 1588.

Fue un grabador meticuloso y a la vez productivo. Entre sus series tempranas, destaca una sobre de Cristo y los apóstoles (1589), llamada «El Credo» porque grabó debajo de cada imagen un verso del Credo.

La fama de Goltzius se extendió por Europa en fecha temprana. Se cuenta que cuando viajó a Roma en 1591, tuvo que encubrir su identidad para eludir a los admiradores que le atosigaban. Su mano deforme era tan peculiar, que era reconocida por los aficionados.

En Roma, Goltzius estudió con atención el arte de Miguel Ángel, Rafael Sanzio y maestros hoy menos conocidos, como Polidoro da Caravaggio. Goltzius grabó seis Dioses planetas que Polidoro había pintado en un palacio del Quirinal. Su estilo evolucionó, de una exuberancia algo grotesca a un clasicismo más mesurado, que presenta a los personajes con ropajes más amplios y simples, y expresiones más relajadas. Ejemplo de ello es su serie de Las nueve Musas (1592).

A pesar de esta evolución gradual, Goltzius alardeó de su versatilidad cambiando de estilo según la ocasión; hacia 1594 creó una serie de seis planchas sobre la vida de la Virgen, donde se remontó casi un siglo para imitar a Durero, Parmigianino y Lucas van Leyden. Los ejemplares de esta serie son actualmente muy cotizados; los que se hallan bien conservados alcanzan los 4.000-6.000 euros.

Goltzius produjo grabados de temas diversos: religiosos, mitológicos, así como retratos, por lo general de dignatarios y demás personajes ilustres. Es muy llamativo el que hizo del niño Frederick de Vries (1597), hijo de un colega pintor: visto de cuerpo entero, intenta subirse a lomos de un perro de caza y lleva en su mano una paloma. Se cree que los animales son símbolos, ya que en la Iconografía, el perro era emblema de la fidelidad y de la alerta ante los peligros y engaños. De este famoso grabado existe una copia muy fiel, grabada por el italiano Raffaele Guidi en 1599.

Lot y sus hijas, 1616 (Rijksmuseum, Ámsterdam).

A finales de siglo, Goltzius fue perdiendo facultades y tuvo que delegar en su taller la producción de planchas. Gracias a su hijastro Jacob Matham y a otros grabadores anónimos, el negocio se mantuvo floreciente, aunque ahora resulta difícil discernir la autoría de cada grabado. En respuesta a la superior cotización de la pintura, Goltzius optó por volcarse en los cuadros al óleo, que requerían menos pulso que los grabados. Intentó adaptarse al nuevo barroco de raíz naturalista que Rubens iba imponiendo, pero no llegó a dominar los colores al óleo tan bien como la técnica gráfica. Quedan ejemplos interesantes de su faceta como pintor en el Museo Frans Hals de Haarlem.

Más fortuna alcanzó como dibujante, con los llamados «pen-werken», dibujos muy detallados, a veces con colores, que se creaban como piezas coleccionables para gabinetes de curiosidades. Hizo varios de estos dibujos con el mismo tema, un proverbio de la región: «Sin comida y vino, el amor se apaga».

En 1600 fundó en Haarlem la primera academia neerlandesa, basada en el estudio del desnudo y de las estatuas clásicas.

Falleció en 1617, cuando el estilo de Rubens se imponía en los Países Bajos y barría el viejo manierismo. Pero sus estampas siguieron siendo influyentes en Europa. Pintores españoles bastante posteriores, como Murillo y Zurbarán, se basaron en ellas para solucionar problemas de composición.

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