Historia de la Ciudad de Córdoba (Argentina)

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La Ciudad de Córdoba fue fundada el 6 de julio de 1573 por el adelantado Jerónimo Luis de Cabrera con el nombre de Córdoba de la Nueva Andalucía.

Contenido

[editar] Los territorios originarios

Los primeros europeos que llegaron a lo que actualmente es Argentina, lo hicieron buscando un paso hacia el Asia. Por entonces América era solo un obstáculo entre España y las riquezas de Catay y Cipango en el Asia. La zona, además, estaba ubicada aproximadamente sobre la Línea de Tordesillas, la división del mundo que estableció el Papa entre España y Portugal y por lo tanto tenía, para ambos países la condición de frontera aún no ocupada.[1]

Aunque existen muchas discusiones sobre la autenticidad de los viajes de Américo Vespucio, conocidos por sus famosas seis cartas (la cuarta, llamada Mundus Novus, es donde denomina "nuevo mundo" a la tierra a la que llegó Colón), varios historiadores defienden que participó de la primera expedición europea (portuguesa) en llegar al actual territorio argentino, o más bien a las aguas del Río de la Plata y a las de la Patagonia, en 1502. De esa expedición no se guarda registro del nombre del capitán, ni del piloto, ni de ninguno de los expedicionarios con excepción de Vespucio. En una de sus cartas Vespucio describe un río que, por su ancho, no puede ser ningún otro que el Río de la Plata: Pasado este cabo entra un río de más de veinte leguas de ancho, a do hai jentes que comen carne humana.[1]

No obstante existe una controversia antigua y aún no resuelta en la tradición historiográfica, sobre la veracidad o no de los viajes de Vespucio al territorio rioplatense, dudando ciertos historiadores en la identificación de lo descrito supuestamente por Vespucio o incluso dudando de la autoría de las cartas referidas al Rio de la Plata, considerandolas apócrifas.[1] [2] En 1516 el navegante Juan Díaz de Solís visitó lo que actualmente se conoce como Argentina, navegando el actual Río de la Plata, al que denominó Mar Dulce, llegando hasta la isla Martín García y navegando un breve trecho del Río Uruguay, donde murió en un combate con los Charrúas.[1]

Al regresar a España una de las carabelas naufragó frente a la Isla de Santa Catalina (actual Brasil), quedando abandonados allí 18 náufragos. Uno de ellos Alejo García fue el primero en conocer la leyenda del Rey Blanco, un monarca de un país tan rico en plata, que estaba recubierto en él, origen a su vez del término Argentina. Alejo García realizó una excursión a las tierras del Rey Blanco, con un grupo de Guaraníes, llegando hasta zonas cercanas al Cerro Potosí, donde se hizo de un enorme tesoro de piezas de plata. Al volver murió en un combate con los indios Payaguás.[1]

En 1519 y 1520 Hernando de Magallanes, en el primer y famoso viaje de circunvalación del mundo, recorrió toda la costa de la actual Argentina, hasta el estrecho que lleva su nombre al que llegó el 21 de octubre de 1520.[1] Hernando de Magallanes recorrió la totalidad del litoral argentino en 1520, se encontró con los Tehuelches, a los que por su altura denominó como Patagones, en relación a un personaje de ficción de la época, y descubrió el estrecho que lleva su nombre. Se cree que naves de su expedición, desviadas por causa de un temporal, habrían llegado a las islas Malvinas; en su expedición viajó Antonio Pigafetta, autor de las primeras descripciones geográficas del país.[1]

En 1525 fray García Jofre de Loaísa dirige una expedición que recorre la Patagonia e incluso se establecen brevemente en el puerto Santa Cruz para reparar dos naves.[1]

En 1526 Sebastián Gaboto (Italiano), zarpó de España para dirigirse a las islas Molucas en Oceanía, con el objeto de repetir el viaje de Magallanes y Elcano. Al llegar a Santa Catalina (Brasil), tomó contacto con los Guaraníes que habían pertenecido a la expedición de Alejo García y llevado los tesoros de plata. También supo que se podía llegar a las tierras del Rey Blanco por un ancho río, el río de Solís, que se internaba hacia una tierra llamada Sierra del Plata.[1]

En abril de 1527 Gaboto ingresó al Río de la Plata y el 6 de abril estableció una pequeña fortaleza llamada San Salvador, cerca de la actual ciudad de Carmelo (Uruguay). Allí encuentra a Francisco del Puerto, sobreviviente del grupo de Solís, quien vivía con los charrúas y le confirma la existencia de un Imperio de Plata, aguas arriba. El 9 de junio de 1527 Gaboto ordenó establecer un fuerte al que llamó Sancti Spíritus, primer asentamiento europeo en el actual territorio argentino, cerca de la actual ciudad de Coronda, en la boca del Río Carcarañá, en la actual provincia de Santa Fe. En 1528 Gaboto ordena a Francisco César que siguiera el curso del Carcarañá (o río Tercero) hasta las sierras de las que tanto se hablaba. Un grupo de españoles bajo su mando, llegó a las Sierras Grandes e incluso al Valle de Conlara, en San Luis. De regreso, un año después, comentaron que habían visto indios que tenían muchas ovejas de la tierra, y contrataban con otras naciones, muy ricas de plata y oro.[1] [3]

[editar] La fundación de Santiago del Estero y la conquista del reino de Tucma (o Tucumán)

El interior argentino comenzó a ser explorado poco después de la Conquista del Perú.[1]

En 1536 Diego de Almagro recorrió el norte en busca de un paso hacia Chile. Fue Diego de Rojas el primero en realizar una exploración con destino al territorio entonces conocido como Tucumán. Entrando por la Quebrada de Humahuaca en 1543, Rojas fue muerto en una reyerta con los indígenas en Santiago del Estero. La expedición continuó al mando de Francisco de Mendoza, con quien llegaron al río Paraná. Sin embargo Mendoza fue muerto por sus hombres debido a su trato despótico y los sobrevivientes volvieron al Perú. El gobierno peruano, a cargo del "pacificador" Pedro de la Gasca, encomendó una tercera expedición al mando de Juan Núñez del Prado, quien comenzó su marcha en 1549 con el objetivo de colonizar el territorio. La "entrada" de Núñez del Prado consiguió su objetivo en 1550 con la fundación de la ciudad Del Barco al amparo de la sierra del Aconquija (actual provincia de Tucumán). Poco tiempo después llegó al lugar Francisco de Villagra, lugarteniente del adelantado de Chile, Pedro de Valdivia, alegando que esas tierras correspondían a la jurisdicción de la Capitanía General de Chile. Núñez del Prado decidió trasladar la ciudad más al norte, en los Valles Calchaquíes, de difícil acceso y dónde se habían refugiado varias tribus aborígenes de la persecución española. La hostilidad de los diaquitas determinó que la ciudad del Barco se trasladase una segunda vez, nuevamente al sur, estableciéndose a orillas del río Dulce (actual Santiago del Estero). Enterado de esto, Valdivia envió a Francisco de Aguirre para remplazar a Núñez del Prado, a quien despachó al Perú apresado. Ya en posesión de la ciudad, decidió un tercer traslado, dos km al sur, a un lugar más elevado, renombrándola Santiago del Estero (1553).[1]

La provincia del Tucumán siguió dependiente de Chile por diez años. En ese período se fundaron tres ciudades como defensa de Santiago del Estero, Cañete, Londres y Córdoba del Calchaquí, pero la hostilidad del gobernador Castañeda hacia los indios determinó un alzamiento de éstos bajo la dirección de Juan Calchaquí, cacique de los Omaguacas, quienes destruyeron las ciudades establecidas como defensa. Cuando en 1563 Felipe II decretó que el Tucumán dependería de la Audiencia de Charcas, fue nombrado gobernador nuevamente Francisco de Aguirre. Éste decidió reconstruir las ciudades que habían sido destruidas, y, en 1565 Diego de Villaroel fundó San Miguel de Tucumán dónde antes había existido Cañete. El sucesor de Aguirre, Jerónimo Luis de Cabrera, busco desprenderse de la tutela de Charcas, orientando la colonización hacia el Atlántico para relacionarse directamente con España. Así, en 1573 fundó la ciudad de Córdoba de la nueva Andalucía.[1]

[editar] Fundación

Acta de fundación de la ciudad.

Cabrera sirvió al ejército real hasta 1571, cuando fue nombrado gobernador del Tucumán. El virrey Francisco de Toledo le encomendó poblar y fundar en el valle de Salta en la parte y lugar que e pareciere mejor convenir, un pueblo de españoles para que de estos reinos del Perú se pueda entrar a dichas provincias sin el riesgo y el peligro que hasta aquí, y de ellas salir a estos reinos a contratar y mercadear.

Cuando Cabrera partió de Potosí en julio de 1572 debió optar entre seguir las directivas del virrey o acatar la voluntad de Francisco de Aguirre (gobernador del Tucumán y fundador de Santiago del Estero) quien lo instaba a proseguir el plan de conquista del sur, Cabrera eligió este último. Aún se desconoce el por qué de esta desición.

Ya en Santiago del Estero, Cabrera (que se encontraba junto a su familia), envía una expedición de 48 hombres que releve el territorio de la Provincia de Comechingones. Realizado esto, parte la columna principal que ingresa por el norte del territorio provincial a travéz de Villa de María del Río Seco. Según otros historiadores, la expedición habría llegado a travéz del Valle de Punilla.

En definitiva, la expedición de más de un centenar de hombres pisa suelo cordobés el 24 de junio de 1573. Encontraron un rio al que Cabrera llamó San Juan (hoy Suquía), ya que el 24 de junio es el día de dicho santo. Córdoba fue fundada el 6 de julio de ese mismo año con el nombre de Córdoba de la Nueva Andalucía, posiblemente en homenaje a los acestros de su esposa, oriundos de la homónima española. La fundación se realizó en la margen izquierda del río en un paraje llamado Quisquisacate, llamado así por los indios a la confluencia de dos ríos, en lo que hoy son las barracas del barrio Yapeyú. Cabrera, en el mismo acto, hizo labrar el acta fundacional por el escribano Francisco de Torres y determinó el escudo de armas de la ciudad.[4]

Cabrera buscaba dos objetivos. Uno de ellos era disponer de una salida a "La Mar del Nord", es decir al Océano Atlántico, ya que creyó que la Laguna de Mar Chiquita era una bahía de este océano; y también intentó fundar una ciudad a orillas del río Paraná.[5] El segundo de los objetivos era la fabulosa Ciudad de Los Césares.

[editar] Los primeros años

Primer trazado de la ciudad en 1577 por Don Lorenzo Suárez de Figueroa.

El lugar estaba habitado por los aborígenes Comechingones, que vivían en comunidades denominadas Ayllus. Según datos del Archivo Histórico, después de 4 años de fundada la Ciudad (1577), las autoridades, una vez retirados los aborígenes, resolvieron el traslado de Córdoba a la otra margen del río Suquía. El entonces teniente gobernador Don Lorenzo Suárez de Figueroa, trazó el primer plano de la ciudad, de 70 manzanas. El documento da cuenta de una ciudad con 10 cuadras de largo y siete de ancho. En la imagen puede verse que los solares eran divididos en 4. Esto regía para los vecinos, dado que los terrenos de las órdenes religiosas no eran divididos.[6] La manzana ubicada al centro de la cuadrícula fue destinada para la plaza mayor y a su alrededor se ubicarían los solares para el Cabildo y la Iglesia Matriz.

Trasladada al núcleo de su actual ubicación, la ciudad fue adquiriendo una población estable y su economía floreció asociada al comercio con las ciudades del norte. Éste fue uno de los factores para que se instituyera en la ciudad, durante gran parte del periodo colonial, la llamada Aduana Seca de Córdoba para controlar el tráfico entre el Alto Perú y Buenos Aires, trasladada a fines del siglo XVIII a Jujuy. En 1580 comenzó la construcción de la Catedral de Córdoba, finalizada en 1758.

Versión del sello de la Compañía de Jesús.

Veinte años después, en 1599, se instaló la orden religiosa de los Jesuitas, de esta manera, Córdoba pasó a ser el punto central de tareas de evangelización de la Compañía de Jesús.[7] La Orden religiosa fundó en 1608 el Noviciado en, en 1610 el Colegio Máximo del cual derivó en 1613 la Universidad de Córdoba (hoy Universidad Nacional de Córdoba), la cuarta más antigua de América.[8] En 1622 comienza a funcionar la Aduana Seca.[4] En 1671 es consagrada la Iglesia de la Compañía de Jesús. Luego, en 1687, Ignacio Duarte y Quirós funda el Colegio Nacional de Monserrat.[9] Durante el llamado primer período (1687-1767), el Colegio estuvo regido por los Sacerdotes Jesuitas.[9] En Jesús María se crea la Estancia Jesuítica con el objetivo de financiar el Colegio Máximo, la misma tenía viñedos, cultivos y ganado. Por su parte, la casa de Caroya financiaba el Colegio de Monserrat, fundada también por Ignacio Duarte y Quirós.[8] Ya en 1699, Córdoba se convierte en la sede del obispado del Tucumán. De esta manera, la ciudad es el centro administrativo, religioso y educacional de la región.[4]

[editar] 1700 a 1799

En 1776 el Rey Carlos III crea el Virreinato del Río de la Plata, en la que Córdoba queda en 1785 como la Gobernación Intendencia de Córdoba, comprendiendo los actuales territorios de las provincias de Córdoba, La Rioja y la región de Cuyo.

Según un acta del cabildo, la población de la ciudad ascendía en enero de 1760 a 22.000 habitantes, de los cuales 1.500 eran españoles y los restantes se dividían en mestizos, mulatos y negros. Se presume que la población era mayor, dadas las dificultades de censo.

En noviembre de 1784 llega a Córdoba Rafael de Sobre Monte luego de ser designado gobernador intendente de la Intendencia de Córdoba del Tucumán.[10] [11] El gobernador intendente era la segunda jerarquía después del virrey. Ese mismo año dicta el reglamento de policía, creando seis cuarteles que descentralizaban la ciudad. Se ocupó de la mendicidad y la atención de los menores, entre otras cosas. Realizó obras públicas como parques y paseos, amplió los calabozos del cabildo, hizo iluminar las calles con 113 faroles con velas de sebo que se encendían las noches sin luna, construyó el primer puente sobre el arroyo La Cañada (hoy calle 27 de abril), reglamentó, entre otros, los gremios de plateros, herreros, albañiles, carpinteros, pintores, sastres, zapateros, músicos y barberos e instaló el primer sistema de agua corriente de América. En 1791 creó la cátedra de Instituta (Derecho Civil), origen de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba.

Su presencia en Córdoba se extiende hasta abril de 1797 cuando finaliza su gobierno. Regresaría en 1805 luego de que fuera nombrado reemplazante del fallecido virrey Joaquín del Pino.

[editar] Economía

La economía colonial se basaba en el cultivo de cebada, avena, trigo, maíz, olivo, vid, frutas, verduras, cría de cabras, ovejas y mulas. Se exportaban mulas al Potosí para el acarreo de lo que se extraía de las minas, además de enviarse anualmente alrededor de 10.000 a Salta, donde se vendían a un precio tres veces superior. Otras actividades importantes eran la confección de cueros, tejidos, cal, vinos, sebo, cecina y sal. La aduana seca que existía en aquella época, cobraba un 50% de arancel a todo lo que entraba a la provincia.

[editar] De 1800 a 1899

En 1806, durante las Invasiones Inglesas, Sobre Monte se traslada a Córdoba donde establece la capital interina del Virreinato. En veinte días reunió un importante contingente y lo envió a Montevideo para repeler la invasión en dicha ciudad, objetivo no logrado. Este mal desempeño enervó a los Porteños, además de dejar una mala imagen en España. En febrero de 1807 se comunica al Cabildo de Córdoba que la Real Audiencia había resuelto suspender y separar al virrey de Sobre Monte. Dicho tribunal asumió sus funciones en forma interina. En 1813, luego del juicio en su contra, fue liberado de todo cargo, así mismo se le devolvió su buena opinión y fama.

[editar] Revolución de mayo

Al igual que todas las provincias, Córdoba tuvo poca injerencia en la Revolución de mayo. Cuando llegó la noticia de lo que estaba sucediendo en Buenos Aires, la opinión generalizada de los vecinos más notables era la de continuar acatando las órdenes de Fernando VII, actitud asumida por las autoridades locales. Esta posición no fue compartida por el Deán Gregorio Funes, quién adhería a las ideas revolucionarias, además de mantener contacto con Manuel Belgrano y Juan José Castelli.

El Cabildo de Córdoba, que estaba dominado por el partido español, resuelve reconocer el consejo de regencia que se había formado en Cádiz en sustitución del rey Fernando VII, prisionero de Napoleón Bonaparte. Por su parte, el gobernador Juan Gutiérrez de la Concha intentaba reunir fuerzas para defender su jurisdicción convocando a los comandantes de los fuertes y oficiales de las milicias.

A su vez, la Junta porteña envio a las provincias una expedición armada para llevar la revolución y sofocar la resistencia contrarrevolucionaria. La misma llegó a Córdoba a cargo del coronel Francisco Ortiz de Ocampo.

[editar] Inestabilidad local

Entre 1810 y 1815 se sucedieron varios gobiernos impuestos por Buenos Aires, cuestión que generaba conflicto con el Cabildo local. Los cabildantes resistían la imposición de gobernadores foraneos que menoscababa la autonomía provincial. Entre los designados estaban Juan Martín de Pueyrredón, Diego José de Pueyrredón, Santiago Carreras, Francisco Xavier de Viana y Francisco Ortíz de Ocampo.

Por otro lado, era tal el centralismo, que los representantes por Córdoba en la asamblea de 1813 no eran cordobeses sino vecinos de Buenos Aires, situación entendible por el lado del tiempo que insumian en aquellos tiempos los traslados, pero dificil de ser asimilado por Córdoba dadas las figuras locales altamente calificadas.

José Gervasio de Artigas, caudillo de la Banda Oriental, procuró socavar las bases del centralismo porteño operando en Córdoba y las provincias del litoral. Esta situación condujo a la renuncia del Director Supremo Carlos María de Alvear, vacío de poder que generó la renuncia de Francisco Ortíz de Ocampo, y así en 1815 asume José Javier Díaz, primer gobernador elegido por el cabildo local en muchos años.

[editar] Independencia

Después del 25 de mayo de 1810, y más allá de la tensa relación con el poder de Buenos Aires, Córdoba se encontraba comprometida con la gesta libertadora, proveyendo hombres, caballos, mulas, pólvora, ponchos, calzados y otros enceres. El escritor Pablo Julio Rodríguez cita en su libro Sinópsis Histórica que el 27 de febrero de 1812 el Cabildo de Córdoba recibe la orden proporcione 10.000 ponchos i 3000 cananas para el Ejército del Norte.

En marzo de 1816 se reunía el Congreso en Tucumán. Córdoba envía a Eduardo Pérez Bulnes, Jerónimo Salguero de Cabrera y Cabrera, José Antonio Cabrera, y al Canónigo de la catedral Miguel Calixto del Corro, todos ellos de posición autonómica.

[editar] Década del 20

La década de 1820 fue de caudillos, ya que el país se encontraba en pleno proceso de formación. Hasta 1820 existía un gobierno central radicado en Buenos Aires, pero las restantes trece provincias sentían que luego del 9 de julio de 1816 lo que había ocurrido era simplemente un cambio de jefe. La Batalla de Cepeda enfrentó a los caudillos del Litoral con el poder central, conflicto surgido principalmente por la falta de articulación entre la metrópoli y el interior.

Finalmente obtuvieron la victoria los federales, por lo que el país quedó desde entonces integrado por 13 provincias autónomas, al disolverse el gobierno nacional. Se inició así el período conocido como de las Autonomías Provinciales. A partir de ese momento las provincias intentaron crear un sistema federal que las integrase sin llegar a buen puerto, esto principalemente por las diferencias regionales de cada provincia.

Dos figuras cordobesas se destacan en este período: el gobernador Juan Bautista Bustos, quien primero fue oficial del Ejército del Norte y estubo en 1820 al mando de las tropas acantonadas en Arequito, y su compañero y posterior enemigo, el general José María Paz.

En 1821, Bustos repele la invación de Córdoba por parte de Francisco Ramírez y su aliado chileno el general José Miguel Carrera, conflicto originado en una disputa con el sistema de poder que incluía a las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.

Según el censo de 1822 la ciudad contaba con 11.552 habitantes.

En 1824, Bustos suprimió todos los cabildos de la provincia, y al año siguiente al no alcanzarle los votos para lograr la reelección, disolvió la legislatura. Fue una situación irregular que terminó con la posibilidad de elección de otros candidatos, que finalmente tuvieron que ratificar por cuatro años más a Bustos.

En 1829 Juan Lavalle, de signo unitario, toma el control de la Provincia de Buenos Aires, esto incentivó a que se intentara recuperar las restantes provincias. El general José María Paz, hacía desde 1820 que tenía pensado apoderarse de la gobernación de Córdoba, luego de la sublevación en Arequito por parte de Bustos. A comienzos de abril, Paz se encontraba en Pilar, muy cerca de la capital provincial, junto a 1.500 experimentados sobrevivientes de la Guerra del Brasil. A causa de la desventaja, Bustos abandona la capital y se dirige a la zona de Punilla, ese 12 de abril, Paz ingresa a la ciudad sin resistencia y se hace cargo de la gobernación. Se puede resumir al gobierno de Bustos como autoritario pero no sangriento. El escritor Pablo Julio Rodríguez en su obra Sinopsis Histórica comenta que "Su gobierno no fue para Córdoba lo que se ha pretendido hacer creer por sus adversarios de entonces, un gobierno despótico y arbitrario; no. Cierto es que no fue un gobierno modelo; ni realizó grandes progresos; pero los que promovió fueron quizás los únicos que podía llevar a cabo en aquella época de desquicio general".

[editar] La industrialización

Fábrica Militar de Aviones en 1950.

Al hablar de la industrialización de la ciudad, es inevitable tocar aunque sea tangencialmente la historia industrial de la Provincia y la Argentina. En el transcurso de los años, la industrialización en Argentina y Córdoba, ha pasado por diferentes etapas. Estas etapas coinciden con políticas de estado específicas o hitos históricos internos o externos que modificaron el rumbo de la estrategia económica del país.

El proceso de industrialización nacional comenzó a fines del siglo XIX con el apogeo del modelo económico agro-exportador, principalmente de carnes y cereales, y que tuvo vigencia hasta 1930, año en el que se consolida el proceso de industrialización. Este proceso está asociado a causas como: la corriente inmigratoria europea con la radicación de más de 2.000.000 de extranjeros, que poseían una amplia visión y capacidad emprendedora; el aumento del mercado interno; las inversiones inglesas que facilitaron el poblamiento y la explotación de la pampa húmeda; el requerimiento de transformación de materias primas de exportación, como el cuero, carnes, lanas, etc.; y la demanda de infraestructura y equipamiento agro-industrial y ferroviario.[12]

[editar] Primera etapa

En 1930 surge un nuevo modelo económico, el de la Industrialización Sustitutiva de Importaciones. Este modelo surge a causa de la depresión mundial de 1929, el deterioro de las relaciones entre la Argentina y Gran Bretaña y el aumento de los aranceles de importación. En este contexto se aceleró la industrialización, el crecimiento de la clase obrera y el mercado interno.[12]

En esta primera parte del proceso, entre 1930 y 1945, el desarrollo se sostuvo con las industrias productoras de bienes de consumo. Se desarrollaron las industrias estatales y en particular la militar: se inaugura en 1927 en Córdoba la Fábrica Militar de Aviones (FMA).[12]

Durante este período la Fábrica Militar de Aviones, construyó el primer avión civil de diseño y fabricación argentina: el Ae.C.1 que formó parte de la escuadrilla Sol de Mayo que realizó un histórico raid a Brasil. Entre otros aviones producidos por la fábrica se destacan el DL 22 (1944), el primer avión totalmente de madera fabricado en Argentina; el planeador de asalto Mañque (1945), también de madera; y la aeronave de combate y bombardero Calquín (1946).

Desde 1945, como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, se acentuó el carácter de economía "cerrada". Al finalizar la década de 1950 y con la degradación de la industria instalada por falta de importaciones, se genera una apertura político-económica que permitió la instalación de filiales de empresas internacionales.

A partir de 1952, la Fábrica Militar de Aviones, comenzó a diversificar su producción. Lo que se hizo fue constituir sobre la base del antiguo Instituto Aerotécnico, la empresa estatal Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME) que se abocó a la fabricación de motores, automóviles (los recordados Graciela Institec y el Rastrojero), motocicletas Puma, lanchas y veleros, paracaídas, maquinarias y herramientas diversas.[13]

Esta fábrica, por su trascendente accionar, se convierte en piedra angular de la industria pesada del país. Llegó a ocupar a más del 50% de la mano de obra que emplea el conjunto de las industrias dinámicas cordobesas. Además fue destacable su labor como agente promotor de la actividad manufacturera, proporcionó a los jóvenes e inexpertos industriales ayuda técnica, asesoramiento, laboratorios y fomentó la producción en serie y el empleo de procesos industriales reemplazantes del trabajo artesanal. Una importante rama productiva del IAME estuvo representada por la fabricación de tractores El Pampa.[13]

A los pocos meses de aprobarse la ley de radicación de capitales externos, el gobierno inicia la licitación para privatizar la fábrica de tractores del IAME. Así resulta seleccionada la firma italiana FIAT (que ya actuaba como proveedora de la antigua fábrica de tractores estatal). La FIAT Concord Argentina, se convirtió en la mayor planta existente fuera de Italia. Cabe aclarar que esta radicación obtuvo créditos blandos por parte del Banco de Crédito Industrial Argentino, así como aporte de equipos y personal calificado por parte de FMA. Estas ventajas fueron concedidas también a las empresas automotrices que llegaron a Córdoba en los años siguientes.[13]

La instalación de este complejo consolida a Córdoba como un verdadero polo de desarrollo de las ramas metal-mecánica, automotriz y de tractores y constituye un incentivo para la creación y la producción de numerosísimas industrias subsidiarias.[13]

En 1955 se produce otra importante radicación, se instaló Industrias Kaiser Argentina (IKA), la primera y más grande fábrica de automóviles en serie del país, que en menos de diez años produjo 300.000 vehículos. De origen estadounidense, que como respuesta a la apertura nacional al capital extranjero, radica una filial en Argentina a través de un contrato efectuado con el IAME.[13]

Renault Torino fabricado en Córdoba.

Fue localizada cerca de la planta estatal, recibió, además de los terrenos para la construcción de las naves industriales en las proximidades de la ciudad, el aporte de maquinarias, trabajadores entrenados, créditos beneficiosos y la posibilidad de importar automóviles producidos en los últimos tiempos en EE.UU. Su accionar significó el inicio de la producción de automóviles a gran escala: primero el Jeep Willys y la Estanciera, posteriormente, el Kaiser Carabela y Bergantín. En noviembre de 1959 IKA firma un contrato de licencia y asistencia técnica para la fabricación de vehículos con la Régie Nationale des Usines Renault. Así, se produjeron los Renault Dauphine y Renault Torino. Luego, en 1962, se concreta un nuevo acuerdo, esta vez, la American Motors Corporation de Detroit y se inicia la producción del Rambler Classic.[13]

La radicación de IKA y de las empresas que constituyen el Grupo FIAT proporcionaron un acentuado crecimiento de las diversas producciones dinámicas: vehículos, motores, tractores (favorecidos por un mercado provincial y extra-provincial con una gran demanda insatisfecha). La presencia de estas fábricas a su vez genera un mercado propio que desencadena y requiere de la acción de numerosas empresas que se dediquen a producir pinturas, cristales, combustibles, tapicería, máquinas, herramienta, matrices y dispositivos. Todos estos emprendimientos vigorizaron notablemente la vida económica de la provincia, al aportar importantes capitales y generar miles de fuentes de trabajo (en 1954, la provincia contaba con más de 14.000 establecimientos industriales y 66.012 personas empleadas.[14] ). Fue gracias a este predominio de las fabricaciones dinámicas que Córdoba tuvo (y tiene) presencia relevante en el proceso industrial argentino.[13]


[editar] Actualidad

Vista panorámica actual de la Ciudad.

Luego de la grave crisis de 2001/2002 que sufrió Argentina, Córdoba ha resurgido nuevamente como un polo industrial importante en el país. Con la alta rentabilidad de la actividad agropecuaria, Córdoba ha experimentado un fuerte crecimiento económico a partir de 2004. El repunte de la construcción de propiedades horizontales y de barrios privados, la expansión del sector comercial (impulsado por el mayor consumo) y el mejoramiento de la capacidad productiva y la instalación de nuevas empresas y PYMEs han devuelto a la ciudad su poder económico.[15] [16]


[editar] Referencias

[editar] Bibliografía usada

  • DÓMINA, Esteban. Historia mínima de Córdoba, Tercera reimpresión (agosto de 2007). ISBN 978-987-556-023-9. Ediciones del Boulevard. Córdoba.

[editar] Notas

  1. a b c d e f g h i j k l m Véase Conquista y colonización española de Argentina.
  2. La expedición de Américo Vespucio al Río de la Plata (web) (en Español). Asociación de Amigos del Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires "Dr. Ricardo Levene". Consultado el 30 de julio de 2008.
  3. *DÓMINA, Esteban (agosto de 2007). Historia mínima de Córdoba, Tercera reimpresión, Córdoba: Ediciones del Boulevard. ISBN 978-987-556-023-9.
  4. a b c Córdoba: ciudad histórica. (web) (en Español). Municipalidad de Córdoba (2005). Consultado el 27 de agosto de 2008.
  5. Córdoba: Historia de la ciudad y leyendas de la zona. (web) (en Español). welcomeargentina.com. Consultado el 30 de julio de 2008.
  6. Primer trazado de Córdoba. (web) (en Español) (2007). Consultado el 02 de agosto de 2008.
  7. Historia de Córdoba. (web) (en Español). argentinaturismo.com.ar. Consultado el 27 de agosto de 2008.
  8. a b Universidad Nacional de Córdoba: Un viaje al pasado. (web) (en Español). unc.edu.ar. Consultado el 27 de agosto de 2008.
  9. a b Historia del Colegio Nacional de Monserrat. (web) (en Español). cnm.unc.edu.ar (2005). Consultado el 27 de agosto de 2008.
  10. Comprendía los actuales territorios de: Córdoba, La Rioja, San Juan, San Luis y Mendoza.
  11. Nota: esto fue antes de que la intendencia a su vez de dividiera en Córdoba y Salta del Tucumán.
  12. a b c Gay, Aquiles y Samar, Lidia (2004), El diseño industrial en la historia, Córdoba: Ediciones TEC. ISBN 987-21597-0-X. Capítulo XVIII: Industria y Diseño en Argentina, páginas 191-195, 203.
  13. a b c d e f g Dra. Alicia Angélica Malatesta (2006). Notas para la Historia de la Industria Argentina. (pdf) (en Español). Editorial Universitaria de la UTN. Consultado el 28 de agosto de 2008.
  14. Córdoba: Ciudad Histórica. (web) (en Español). cordoba.gov.ar. Consultado el 30 de julio de 2008.
  15. Estudio de competitividad. (pdf) (en Español). cordoba.gov.ar. Consultado el 30 de julio de 2008.
  16. Distintos artículos sobre cohesión social y desarrollo económico. (web y pdf) (en Español). cordoba.gov.ar. Consultado el 30 de julio de 2008.

[editar] Véase también

Artículos relacionados a la historia:

Artículos sobre otros aspectos de la Ciudad de Córdoba:

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