Lenguas urálicas

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Lenguas urálicas
Distribución geográfica: Europa central, Escandinavia y Norte de Siberia
Países:
Hablantes: 25 millones
Puesto: {{{rank}}} (Ethnologue 1996)
Filiación genética:
Subdivisiones: Finopérmico
Ob-Ugrio
Húngaro
Samoyedo
Lapónico
Oficiales en {{{oficial}}}
ISO 639-1 {{{iso1}}}
ISO 639-2 __
Extensión
Véase también:
Idioma - Familias - Clasificación de lenguas

Las lenguas urálicas forman una familia lingüística de unas 30 lenguas habladas por, aproximadamente, 20 millones de personas. El nombre de la familia hace referencia a su supuesta cuna cerca de los Urales. Los países en los que hay un número significativo de hablantes de lenguas urálicas son Estonia, Finlandia, Hungría, Rusia, Noruega y Suecia. Las lenguas urálicas más relevantes, en cuanto a número de hablantes e identidad nacional, son el estonio, el finés y el húngaro.

Contenido

[editar] Historia

El primer trabajo sistemático de parentesco entre algunas de las lenguas que hoy consideramos parte de la familia urálica se debe a János Sajnovics de 1770. En ese trabajo en particular se sugería las lenguas sami y el húngaro estaban emparentados. Ese trabajo fue ampliado por Samuel Gyarmathi en 1799. Y aunque frecuentemente se menciona que sus trabajos establecieron la familia sobre bases firmes, esa afirmación no puede aceptarse, ya que el primer trabajo donde se usa sistemática el método comparativo es el de Jozsef Budenz 1869.[1] El trabajo de Budenz aunque con cierta base científica no habría estado exento de motivaciones políticas. El trabajo de Budenz inicialmente proponía que el húngaro, las lenguas finougrias, las lenguas samoyedas y varias lenguas altaicas estaban genéticamente emparentadas,[2] el trabajo de Budenz es de hecho el principio de la teoría uralo-altaica hoy ampliamente abandonada por la mayoría de lingüistas. El trabajo de Budenz fue ampliamente revisado, de hecho sólo el 19% de su lista de cognados involucraba solo a las lenguas urálicas, y muchos de sus cognados ya no se consideran correctos. El trabajo de Donner criticó el trabajo de Budenz y rechazó la clasificación interna que éste proponia para las lenguas urálicas. Donner intentó un trabajo que no se basara simplemente en correspondencias léxicas y propuso que el vogul, el ostyak y el húngaro, formaban un grupo especial cercano el grupo ugrio.

[editar] Clasificación interna

Los principales subgrupos propuestos para las lenguas uralo-yukaghir.

A pesar de que la estructura interna del la familia urálica está en discusión desde que se propuso. Los grupos genéticos independientes no cuestionados son:

  1. Lenguas sami
  2. Lenguas fino-pérmicas
  3. Lenguas Ob-úgricas: Khanty y Mansi
  4. Húngaro
  5. Lenguas samoyedas

La relación de estas familias entre sí es lo que está en discusión. Por ejemplo frecuentemente se supone el Khanty y el Mansi, junto con el húngaro forman el grupo ugrio, aunque existen dificultades para reconstruir el proto-ugrio[3] y parece que el khanty y el mansi están en ciertos aspectos más cerca de las lenguas samoyedas que del húngaro. El proto-fino-pérmico parece más regularmente construible, igual que el proto-samoyedo y el proto-sami, pero existen dificultades con las otras agrupaciones y el propio proto-urálico presenta dificultades e irregularidades. La clasificación estándar más común, que adolece de las dificultades mencionadas anteriormente, divide la familia en dos grandes ramas, la finougria y la samoyeda. Las subdivisiones internas adicionales serían las siguientes:

Se han realizado muchos esfuerzos para relacionar las lenguas urálicas entre sí y con otras lenguas, generalmente pertenecientes a otro de los grandes grupos lingüísticos del planeta (ver #Parentesco con otras lenguas).

[editar] Características comunes

Las características estructurales consideradas típicas de la familia incluyen:

[editar] Morfología

Aunque frecuentemente se dice que las lenguas urálicas tienen un sistema de flexión nominal desarrollado, lo cierto es que sólo unas pocas lenguas distinguen más de cuatro casos. Entre estas lenguas está el finés, donde la reconstrucción interna ha mostrado que parte de su flexión es una innovación reciente formado por marcas de caso genuinas más antiguas fusionadas con postoposciones. Aunque algunas reconstrucciones proponen hasta 8 casos morfológicos, a partir de formas que no se encuentran sólo en algunas lenguas, parece que sólo pueden reconstruirse con cierta seguridad un locativo (*-nA), un ablativo/separativo (*-tA) y un lativo (*). Curiosamente algunas de estas formas parecen tener paralelos fuera de las lenguas urálicas, en concreto entre las lenguas yukaghir y algunas lenguas altaicas, por lo que dichas marcas podrían deberse a un fenómeno de sprachbund.

En cuanto a la morfología verbal no se han podido reconstruir claramente las formas de tiempo, aspecto del protourálico, aunque se han propuesto algunas formas que aparecen en varias lenguas urálicas sin que esté claro cuales eran las formas originales. Igualmente se han reconstruido varias marcas de plural y dual.

Entre las formas de plural que parecen tener cierta distribución complementaria en función de que existan o no posesivos están las marcas *-t (sin posesivos), *-n, *-k e *-j/*-i. La marca -t es la forma no marcada de plural del nombre en la mayoría de lenguas modernas (finés, khanty, mansi, samoyedo) y también aparece a veces en el verbo. La marca -n aparece en komi, udmurto y samoyedo, también en estonio junto con posesivos. Las otras dos marcas aparecen más restrigindamente en varias lenguas, aunque en húngaro y en finés existen rastros abundantes de -i en casos oblicuos.[4]

[editar] Proto-urálico

El principal trabajo de reconstrucción del proto-urálico se debe a Janhunen (1981). A pesar del nombre proto-urálico este trabajo se basó sólo en algunas lenguas urálicas, en concreto Janhunen comparó sistemáticamente formas del proto-fino-pérmico[5] y formas del proto-samoyedo. No siendo tenidas en cuenta originalmente ni las lenguas ugrias, ya que no existía una reconstrucción disponible del proto-ugrio.

El trabajo más extensivo de recopilación de reconstrucciones es el Uralisches Eymologisches Wörterbuch (1986, 1991),[6] que tiene aproximadamente unas 475 items reconstridos.[7] Sin embargo, dicho trabajo presenta muchas dificultades porque muchas de las derivaciones etimológicas presentan irregularidades y se se necesita más trabajo para llegar a una reconstrucción tan detallada como la del proto-indoeuropeo o dilucidar si la familia urálica es una unidad filogenética válida. En particular diversos autores entre los que se encuentran Tauli (1966), Suhonen (1999:248),[8] Pusztay (1995, 1997) y A. Marcantonio (2002), han sugerido que algunas de las similaridades se explican mejor mediante sprachbund y préstamos léxicos extensivos en época prehistórica y que el modelo que presupone que las lenguas urálicas constituyen una familia genética bien establecida y no relacionada con ninguna otra lengua altaica debe ser revisada.

[editar] Parentesco con otras lenguas

Las lenguas urálicas tienen rasgos comunes con las lenguas altaicas y ciertas concordancias léxicas. Se acepta ampliamente que esas coincidencias son el resultado de convergencia por contacto lingüístico prolongado y no muestras de un parentesco real.

Se han postulado otros posibles parentescos más lejanos entre los que se incluye:

  • La hipótesis urálico-yukaghir. Propuesta por Collinder (1940),sSobre la base de sinarmonía vocálica compartida y otros rasgos tipológicos, y considerada fiable por Ruhlen (1987). Sin embargo, ignora el hecho de el número de cognados entre las lenguas urálicas y las lenguas yukaghir es similar al que existe entre las lenguas urálicas y las lenguas altaicas.
  • La hipótesis nostrática/euroasiática. Tanto la hipótesis nostrática propuesta inicialmente por Pedersen (1933) y retomada por Illič-Svityč (1971-84), como la propuesta del euroasiático de Greenberg (2000) consideran que las lenguas urálicas junto con las lenguas altaicas forman un grupo uralo-altaico dentro de una familia de lenguas más amplia que incluiría al indoeuropeo, el afro-asiático, el yukaghir, el kartveliano, el eskimo-aleutiano, el dravídico, etc.
  • La hipótesis indo-urálica o uralo-dravídica. Es una propuesta desde hace mucho tiempo, que ha recibido relativamente poca antención entre los lingüistas. Aunque desde la publicación de un diccionario de proto-dravídico por parte de Burrow y Emmeneau (1961), algunos autores como Tyler (1968) compiló un corpus de 153 cognados entre las lenguas urálicas y dravídicas que incluyen tanto léxicos común como algunos morfemas gramaticales. Aunque similarmente Bouda encontró 137 cognados entre las lenguas urálicas y el dravídico, y 28 cognados que aparecen tanto en urálico, como en altaico, como en dravídico.
  • La hipótesis uralo-indoeuropea.

[editar] Referencia

  1. J. Budenz (1869): "A magyar és finn-ugor nyelvekbeli szóegyezéseirol
  2. A. Marcantonio, pp. 37-42.
  3. Marcantonio, p. 129
  4. Marcantonio, 2002, pp. 228-230.
  5. A. Marcantonio, 2002, pp. 71-73.
  6. UEW (1986), I-VIII, ed. K Rédei
  7. A. Marcantonio, 2002, p. 137
  8. Suhonen (1999): "Uralilainen alkukoti", en Fogelberg, 1999, pp. 245-8.

[editar] Bibliografía

  • Angela Marcantonio: The Uralic Language Family: Facts, Myths and Statistics, Blackwell Publishing, 2002. ISBN 0-631-23170-6, ISBN 978-0-631-23170-7 [1]
  • Sinor D.(ed.), 1988: The Uralic Languages. Description, History and Foreing Influences, Handbook of Uralic Studies I, Leiden.

[editar] Enlaces externos

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